viernes, 25 de septiembre de 2015

O'Jays - Back stabbers (1972)



Para ser un tipo al que no le gusta demasiado bailar, al menos en público y estando en pleno uso de mis facultades mentales, lo cierto es que siento una atracción irreprimible hacia la música de baile de los 70. Ya sabéis, la música "disco". Mi fascinación va en aumento en paralelo al incremento de los arreglos imposibles...esas cuerdas, esos vientos... Y así fue como llegué al llamado "Sonido Philadelphia", la cumbre estética de la música de baile, en mi honesta opinión. No seré yo quien contradiga a Peter Shapiro, autor de un gran libro sobre la música "disco", quien definió el Soul de Philadelphia como "calzarse una bata de seda y relajarse frente a un hogar con una copa de brandy". En fin, algún día quizás hable más largo y tendido sobre ese glorioso sonido, aunque con una simple entrada de blog no hay suficiente, es algo que necesitaría un libro entero.

El asunto que me ocupa ahora es un grupo, los O'Jays, y un disco en concreto, "Back Stabbers" (1972). Hace ya muchos años escribí un texto sobre ese espléndido álbum, y ahora que vuelvo a sentir la necesidad de escuchar esos viejos discos y volver a sumergirme en la atmósfera de aquellos años, me apetece recuperarlo para el blog. Fue escrito hace ocho años, si no recuerdo mal, y ahora mismo quizás cambiaría alguna afirmación y no estoy seguro de algún que otro dato, pero os lo ofrezco tal cual salió entonces de mi cabeza.



A principios de los 70 el centro de gravedad de la música negra se desplazaba, lenta pero firmemente, de Detroit hacia Philadelphia, de la mano del tremendo equipo formado por Gamble & Huff, principalmente. Entre los múltiples grupos que formaron aquella avanzadilla de la “música disco” (nada que ver la de entonces con la de principios de los 80) que pronto conoceríamos como Sonido Philadelphia brillan con luz propia los O’Jays.

Aunque procedentes de Cleveland, fueron localizados y fichados para el Philly Soul por los avispados Gamble & Huff, y acabaron casi convirtiéndose en su grupo fetiche. En 1972 debutan en el sello Philadelphia International con el disco “Back Stabbers”. Aunque los O’Jays siguieron cosechando éxitos durante la década de los 70, y aún siguen en activo, el disco que nos ocupa sigue siendo el más exitoso y conocido de la banda.

Se abre el LP con “When the world’s at peace”, más de 5 minutos de locura, de funk colorista, de voces que se confunden y entremezclan, conjunción de todos los condimentos que darán el sabor justo al Philly Soul. Más cerca de Sly y su familia o de Funkadelic que de Temptations, al menos de los de los grandes éxitos de los 60.

El siguiente tema, “Back stabbers”, es la típica canción que parece alegre hasta que analizas la letra, amarga como corresponde a la época en la que el sueño hippie había terminado bruscamente, la guerra de Vietnam seguía siendo la pesadilla americana y la música negra empezaba a ser más reivindicativa de lo que fue en los 60. De hecho, un “back stabber” vendría a ser alguien que te apuñala por la espalda, y en la canción se dicen cosas como “ellos se ríen en tu cara”, “las caras sonrientes a veces mienten”, “vienen a mi casa, una y otra vez, quieren ver a mi mujer”, etc.

(What they do!)
(They smile in your face)
All the time they want to take your place
The back stabbers (back stabbers)
(They smile in your face)
All the time they want to take your place
The back stabbers (back stabbers)






Who am I” es una tranquila balada que demuestra que los O’Jays también saben ser románticos además de hacernos bailar. En la línea de un Marvin Gaye en Let’s get it on, por ejemplo.

La siguiente canción, “They call me Mr.Lucky”, es tal vez la que más se aleja del tradicional sonido Philadelphia, aunque no olvidemos que en 1972 este sonido no existía todavía como tal. Más Motown que Philly.

A continuación nos encontramos con “Time to get down”. Menos de 3 minutos de puro sonido discotequero al estilo Philadelphia. Una joyita.

"992 arguments" es, según Allmusic, la canción más pinchada por los DJs de todas las que componen el disco. A mí, sin embargo, no me parece de las más bailables del álbum. Una buena canción, en cualquier caso.

Vuelta a las baladas con “Listen to the clock on the wall”. Eso sí, con los arreglos típicos del estilo (cuerdas y vientos, básicamente) y un puntito de psicodelia a imitación de lo que hacían los Temptations por entonces.

Otra canción-reproche a cierto tipo de gente es “Shiftless, shady, jealous kind of people”. No sé bien de quién o quiénes puede estar hablando, pero se les nota algo enfadados.

La bellísima “Sunshine” ya fue mi canción del día (EDITADO: en los viejos tiempos del foro MZK) hace un tiempo. Bonita a más no poder, aunque puede parecer algo cursi. Vaya, eso que se dice ahora de que está “dated”, o de que no ha envejecido bien. En cualquier caso, Simply Red hicieron algo muy parecido más de 10 años después y tuvieron éxito.

Y para el final, el bombazo. “Love train”, si no me falla la documentación, fue número 1 en las listas de R&B y Pop a la vez, lo cuál tiene su merito. La canción es un canto a la globalización. Se llama a gente de todo el mundo a que una sus manos y construyan un tren que recorra todo el mundo, el tren del amor. Visto desde ahora puede sonar cursi – otra vez – y de una inocencia casi infantil. Pero en aquella época digamos que ese cántico (“Tell all the folks in Russia, China too”, “All your brothers in Africa”, “Tell all the folks in Egypt, in Israel too”, el coro de “Why can’t we all live together?”) era bastante revolucionario en línea con lo que la juventud de medio mundo todavía pensaba, a pesar del brusco despertar del sueño hippie.


Un disco a descubrir, si no lo conoces, o a revisitar si lo tienes. Si te gusta el Philly Sound, tanto mejor. Si no es así, pero te atrae el funk, lo puedes disfrutar igualmente, supongo.

(de regalo, el disco en Spotify)


asdasd
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