lunes, 16 de septiembre de 2013

The Doobie Brothers


Es un fenómeno curioso. Se da en las discusiones de barra de bar sobre rock, pero también en no pocos libros sobre historia de la música. De hecho se ha convertido en uno de esos lugares comunes, conceptos de cultura general que todo el mundo se ha aprendido. El fenómeno consiste en la creencia, no sé si generalizada pero desde luego bastante extendida, de que los primeros años 70 fueron un páramo musical repleto de hippies trasnochados, despistados vanguardistas, Tonymaneros discotequeros y plastas sinfónicos, y que de todo ello vino a salvarnos el punk. La afirmación no se sostiene salvo que la pronuncie algún fanático del punk que no pueda ver ni en pintura a Led Zeppelin, Deep Purple, Black Sabbath, por no hablar de David Bowie o de lo brillantes que fueron aquellos años para la música soul, con genios como Stevie Wonder, Marvin Gaye y Al Green a la cabeza. Pero hubo más, muchísimo más. De hecho, en mi opinión, fue una época brillante para el rock en particular y para la música en general.

Uno de los grupos que realizaron aquella supuesta travesía del desierto con éxito fueron los Doobie Brothers. En mi caso, como supongo que les pasaría a muchos de mi generación, los conocí con la canción "What a fool believes". Por supuesto lo primero que pensé al oír la canción fue que se trataba de un grupo negro de funk y música discotequera, al estilo de los Jackson 5 o Earth Wind and Fire. Fue una sorpresa verlos en TV y comprobar que aquellos muchachos, al menos la mayoría, eran blanquitos como la leche.


Los Doobie Brothers se formaron a finales de los 60 cuando el batería John Hartman y el cantante-guitarrista Tom Johnston empezaron a trabajar juntos en un proyecto musical en el que el resto de componentes iban entrando y saliendo. Al final se quedaron el bajista Dave Shogren y el también guitarrista Patrick Simmons. En sus primeros tiempos se labraron una imagen de "banda de moteros", y tal vez por eso su primer álbum, tirando un poquitín hacia el country y el sonido californiano de la época, decepcionó un poco. Shogren abandonó y fue sustituido por Tiran Porter, que con su forma de tocar el bajo le daba un cierto toque funky a las canciones, además de tener una voz que armonizaba perfectamente con las de sus compañeros. Esas dos novedades llegarían a ser una de las señas de identidad del grupo en los años siguientes.

Con la nueva alineación, que incluía un segundo batería, grabaron su segundo LP. En aquel álbum, "Toulouse Street", se incluía el que fue su primer gran éxito: "Listen to the music".


¿A que el cantante no parece el mismo? Pues no, porque no lo es. Pero eso lo dejamos para más adelante. En 1973, apenas un año después de "Toulouse Street", grabaron su tercer álbum: "The Captain and me". De dicho álbum se sacaron dos grandes canciones que llegaron bastante alto en las listas. Una de ellas fue "China grove", y viendo el vídeo queda bastante claro que los Doobie eran, fundamentalmente, una banda de rock.


En cuanto a posición en las listas de éxitos, "China grove" fue superada por la que sería una de las canciones más recordadas de la banda: "Long train runnin'". Tom Johnston en estado puro, al 100% como vocalista y como guitarrista. Apuesto a que el riff de guitarra que sirve como introducción al tema les resulta más que conocido, aunque sea por la versión en castellano que hicieron La Unión a principio de los años 90.


Curiosamente, el primer número 1 de los Doobie Brothers les llegó con una composición de Patrick Simmons, cantada por el propio guitarrista: "Black water". Una canción inspirada por la ciudad de Nueva Orleans y sus sonidos, aunque con un toque country.


En 1975 Johnston empezó a dar muestras de cansancio, llegando a ser hospitalizado en varias ocasiones. En una de ellas se le descubrió una úlcera sangrante, y tuvo que causar baja en la banda por un tiempo. Al principio los Doobie Brothers intentaron apañarse sin él, pero pronto reclutaron un sustituto: Michael McDonald. El nuevo cantante, junto al bajista Porter y el también nuevo miembro Jeff Baxter, además de aportar sus propias composiciones a la banda, dotaron a los temas de Simmons de un nuevo "feeling" más cercano al jazz (casi todos habían trabajado con Steely Dan). Estaba bastante claro que los Doobie habían tomado un nuevo rumbo, y Johnston no podría seguirles el paso, ya que, aunque se reincorporó al grupo, tuvo que abandonar poco tiempo después al reproducirse sus problemas de salud.

Con esta nueva formación todo hacía pensar que los mejores días de los Doobie Brothers habían pasado. La primera composición de Michael McDonald que salió como single ("Takin' it to the streets") tuvo bastante éxito, pero no entró en el top-10. Siguieron un par de años sin ni siquiera un top-20 que llevarse a la boca, cuando de repente saltó la sorpresa, lo que nos lleva al punto en el que empezamos. En 1978 los Doobie Brothers publicaron el álbum "Minute by minute". La segunda canción de la cara A fue compuesta por Michael McDonald junto con uno de los máximos representantes de ese estilo que se dio llamar "soft-rock": Kenny Loggins, compositor bastante conocido por sus canciones para otros artistas, y también por haber formado parte del dúo Loggins-Messina con Jim Messina, ex-miembro de Poco y de Buffalo Springfield. El nombre del tema era "What a fool believes", y Loggins la había grabado en uno de sus álbumes, con escaso reconocimiento. Con la voz de McDonald y las fenomenal interpretación de la banda al completo, la versión de los Doobie Brothers llegó al número 1 y les hizo ganar el Grammy de 1980.



Un par de años sin éxitos, y el abandono de Simmons, llevaron al grupo a anunciar su disolución. En el último concierto de su tour de despedida apareció Tom Johnston para cantar con sus antiguos compañeros. A partir de ahí cada ex-miembro del grupo siguió su camino, embarcándose cada uno en sus propios proyectos. Apenas unos años después se produjeron diversas reuniones para actos benéficos que acabaron desembocando en nueva gira y nuevo disco de la banda, prácticamente con sus miembros originales (también Johnston). De ahí salió otro éxito, menos masivo que los anteriores, llamado "The doctor".


Como siempre me ocurre con estos casos de disoluciones, idas y venidas, acabé perdiendo el interés por el grupo, así que no sé si han hecho algo interesante estos últimos años. En cualquier caso, creo que ha quedado claro cuál fue su mejor época, más que nada para que si ustedes buscan un buen recopilatorio no les den gato por liebre.

Ah, y si les ha picado la curiosidad y quieren saber más de los Doobie Brothers, el año pasado lanzaron un documental relatando la historia de la banda: "Let the music play: The story of The Doobie Brothers".


Es curioso que ese mismo fenómeno de desprecio por el inicio de la década de los 70 también se repite en los 60. En algunas breves historias del rock parece que no hubo nada en el periodo que pasó desde que los grandes del rock'n'roll se retiraron o semiretiraron (1959) y la aparición de los Beatles (1963). Otro "trienio perdido" del que hablaremos en futuras entradas del blog.

¡Saludos y feliz semana!
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