miércoles, 7 de marzo de 2012

Mis tres veces con Oleta Adams

No tengo nada claros mis recuerdos, principalmente porque mis primeros contactos con Oleta Adams fueron de casualidad y sin saber lo que estaba escuchando. Me imagino, más que nada por la fecha de publicación del álbum de Tears for Fears Seed of Love, que mi primera vez con Oleta sería entre 1989 y 1990. Tampoco recuerdo si la escuché por la radio antes de ver el vídeo, pero la canción "Woman in chains" me impactó desde el primer momento. Era una típica balada pseudo-soul hecha por blancos, muy de los 80, pero tenía algo diferente. Ese algo diferente era una voz femenina desgarradora que casi dejaba en ridículo a los amiguetes Orzábal (y conste que el tipo tenía una gran voz) y Smith. A mí no me constaba que en Tears for Fears hubiese chicas, así que debía ser una corista o una artista invitada, pero me parecía muy sorprendente tanto protagonismo en una canción. Yo no lo sabía entonces, pero aquella era la voz de Oleta Adams.


Mi segunda vez con Oleta fue similar. Hacia 1991 empezó a sonar en la radio otra canción que también me atrapó desde el principio. Era otra balada (uno era muy sensible en aquellos años) cantada por una voz femenina. Al principio pensé que se trataba de otro single de la tristemente desaparecida Whitney Houston, pero no estaba seguro. La voz no sonaba tan perfecta, tan estudiada como la de Whitney. Tenía un toque de rugosidad, de imperfección, que la hacía más creíble y humana. Un día la escuché completa y pude captar el nombre de la artista. Era Oleta Adams, y la canción se llamaba "Get here".


Mi tercera vez con Oleta vino a través de un disco de tributo a Elton John llamado Two rooms, que adquirí en vinilo más o menos entre 1992 y 1993. Allí estaba la magnífica versión que Oleta Adams hizo de "Don't let the sun go down on me", llevando a su terreno más gospel una canción que ya de por sí rebosaba de soul y negritud.



Casi al mismo tiempo que compré el Two Rooms, una amiga me copió en cinta el recopilatorio de Tears for Fears, Tears Roll Down (Greatest Hits 82-92), y allí lo ponía bien clarito: "Woman in chains, feat. Oleta Adams". Empecé a atar cabos, pero no fue hasta la era de Internet cuando descubrí que Oleta Adams había empezado, como otras tantas niñas de su época, cantando gospel en iglesias. A principios de los 70 se había mudado a California buscando algo de fortuna, consiguiendo incluso grabar dos LPs que no tuvieron ninguna repercusión y que hoy en día están desaparecidos. La década de los 80 la encontró cantando en hoteles y bares, haciendo versiones de sus artistas favoritos, y con pocas esperanzas ya de convertirse en estrella. Hasta el día en que Roland Orzábal la escuchó cantar en el hotel donde se alojaba, en Kansas City. Ese día cambió su suerte. Tears for Fears la contrataron para poner su voz en una de las canciones de su nuevo LP, un tema llamado "Woman in chains". El éxito fue rotundo, y Oleta fue fichada también para acompañar al dúo en sus giras. 

En 1990 grabó su primer disco, "Circle of one". Allí estaba "Get here". Hace unos días compré el disco por correo, y debo decir que me decepcionó un poco porque el resto de canciones no estaban al nivel de aquella, pero es una decepción relativa porque el listón estaba altísimo.



Desde entonces Oleta Adams ha grabado seis discos en total, aunque debo confesar que le perdí la pista y no he escuchado ninguno de ellos. En cualquier caso, mis tres veces con Oleta  ya valen por toda una carrera discográfica de muchos artistas.
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