domingo, 30 de octubre de 2011

Puff, el dragón mágico

Desde pequeño a mi hijo le ha gustado la música. Poco a poco, sin forzarlo, simplemente porque veía que a mí me gustaba. Con tres o cuatro años empecé a sentarlo en mi regazo y mostrarle vídeos de canciones, y algunos me hacía repetirlos varias veces hasta hartarnos. Por ejemplo, el famoso vídeo de Blur que contaba la triste historia de un cartoncillo de leche.


También le gustaba mucho ver el vídeo de "We are the world". Me preguntaba todo el rato "¿Y ese quién es?", y yo le respondía..."ese es Springsteen"..."ese es Michael Jackson"..."ese es Stevie Wonder"... Le grabé una cinta con sus canciones favoritas y la escuchábamos cuando íbamos en el coche. Ya hablé de ello en su momento en este mismo blog, en este post donde incluso se puede ver la lista de canciones.

En esa cinta está la famosa canción de Peter Paul and Mary "Puff the magic dragon". Ahora mismo es su favorita, y me da pena explicarle que la historia, el final sobre todo, es bastante triste. No, no va sobre las drogas, a pesar de todas las suposiciones que he leído por ahí y de que hubiera sido prohibida en Singapur en 1963, al poco de su lanzamiento. La canción fue compuesta en 1959 por Leonard Lipton, un estudiante de 19 años, que sin saber demasiado qué hacer con ella se la pasó a su compañero Peter Yarrow. Este rápidamente incorporó el tema al repertorio de una banda folk que había formado: Peter Paul and Mary.

En la letra se describen las felices aventuras del niño Jackie Paper y su mascota, un dragón llamado Puff que vive en el mar y que de cuando en cuando sale para encontrarse con Jackie, jugar y pasarlo bien. Ambos son muy felices juntos, pero poco a poco Jackie va creciendo y empiezan a gustarle otras cosas más de mayores. Un día, Jackie no acude a la cita con Puff. El dragón, desolado, se retira lentamente a su cueva para no salir nunca más de ella.

Un final demasiado triste con el que rompería la magia que, ahora mismo, mi hijo escucha la canción sin entender demasiadas cosas. Con el poco inglés que sabe del cole, y lo que le he explicado yo, es capaz de captar algunas frases y palabras sueltas. ¿Debería contarle el final real y original de "Puff the magic dragon", o sería mejor atenerme al nuevo final que inventaron en 1997 para un libro infantil basado en la canción? En esta nueva versión Puff encuentra una nueva compañera de juegos, aparentemente en la propia hija de Jackie Paper.

O mejor no le digo nada, y que disfrute con la música como lo hacía yo cuando no entendía ni papa de las letras y me imaginaba lo que contaban las canciones. En realidad, en la mayoría de ocasiones mi historia inventada era mucho mejor que la real, como después poco a poco he ido descubriendo.

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