sábado, 5 de marzo de 2011

Phil Collins

Estas últimas semanas se ha rumoreado bastante acerca del estado de salud de Phil Collins y su posible retirada de la música. Ahora parece que la noticia se confirma. Dice que no cree que nadie le eche de menos. Bueno, pues yo sí.
Aparentemente Phil Collins representa en estos últimos años todo lo que muchos melómanos aborrecen: sus bandas sonoras de Disney, sus baladas azucaradas, sus producciones ochenteras... Es un cliché que, en cualquier conversación sobre gustos musicales, salga a relucir su nombre como ejemplo de lo que "jamás, bajo ningún concepto", puede considerarse buen gusto. Sin embargo, detrás de todos esos movimientos, algunos más acertados que otros, siempre ha habido un tipo honesto, sincero y sobre todo un gran aficionado a la música. Tal vez su honestidad, su aspecto de tipo corriente (todo lo opuesto a Gabriel), bajito, regordete y calvo, haya jugado en su contra en un mundo que venera a los eternos adolescentes.
Muchos han olvidado, o nunca han sabido, que algunos de sus almibarados éxitos ochenteros eran versiones de clásicos del soul o de la Motown. Un ejemplo: "You can't hurry love", un número 1 para las Supremes allá por 1966. Es posible que las producciones típicas de los 80 fueran un lastre para Collins, pero también lo fueron para muchos otros grupos y artistas de más prestigio. ¡¡Eran los 80, amigos!! ¡¡La era del plástico!! Es muy fácil desprestigiar ahora los 80 con la perspectiva que da el tiempo, pero había que estar allí para entender y respetar aquella década.
Otro lugar común, repetido hasta la saciedad, es que Phil Collins se cargó Genesis. O, sin ser tan exigente, que los discos de Genesis tras la marcha de Peter Gabriel son mucho peores que los primeros. Bueno, es otra vez cuestión de gustos. ¿De verdad discos como Trespass (1970) o Foxtrot(1972) son más gratos a los oídos entrenados para el pop que Duke (1980), Abacab (1981) o Genesis (1983)? Me cuesta creerlo. Por no mencionar A trick of the tail (1976) o Seconds out (1977), los primeros álbumes sin Gabriel, en los que la banda sigue la senda del rock progresivo con buenas maneras y manteniendo el nivel.
En mi opinión, hizo bastante más daño a Genesis la marcha de Steve Hackett en 1977. Pero incluso así, como trío (Collins, Rutherford, Banks) todavía tuvieron unos cuantos años interesantes. Por suerte o por desgracia, difícil saberlo, por edad la primera canción de Genesis que escuché en la radio fue "Turn it on again", del mencionado album Duke. Me encantó hasta tal punto que se convirtió en una de mis obsesiones musicales, persiguiendo a todas horas las emisoras que podía escuchar en casa hasta grabarla en una cinta.

Esas cosas marcan, pero los años también dan una cierta capacidad para la objetividad que no tenemos en la adolescencia, así que creo que puedo distinguir entre las cosas buenas, menos buenas, malas y vomitivas que ha hecho Phil Collins a lo largo de su carrera. Y tengo que decir, hoy que seguramente no se alzará ninguna voz para defenderlo, que respeto muchísimo al Phil Collins de los últimos años de Genesis y sus primeros discos en solitario y que, aunque hace mucho tiempo que pasó su mejor época, me entristece su retirada definitiva y sobre todo que sea por problemas de salud.

Ánimo y suerte, Phil.

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