domingo, 10 de octubre de 2010

Bruce Springsteen - The River (1980)


Este mes (diría que hoy mismo) se cumplen 30 años de la publicación de uno de mis discos favoritos de Bruce Springsteen. Un disco que, además, contiene la que casi sin duda alguna es mi canción preferida de Bruce: "The river". Aunque uno empieza ya a entrar en la edad en la que los recuerdos y la fantasía se confunden, creo que en este caso no me equivoco cuando cierro los ojos y me veo a mí mismo con 14 años, echado en la cama, escuchando la radio y apuntando las canciones que me gustaban en una libreta. Debió ser uno de esos días cuando escuché por primera vez aquella armónica que me robó el corazón.


Por supuesto entonces no entendía nada de lo que decía aquella letra, pero ya me parecía a mí que muy feliz no debía ser la canción. Sonaba a lamento, a desgarro. Entonces yo no lo sabía, pero sonaba a oportunidades perdidas, a vidas malgastadas. Pero, como en todas las canciones de Bruce, parecía haber un plan B, un hilo de optimismo, una opción de victoria. Todo aquello era "The River" para mí.

Desde entonces aquella canción se convirtió en una de mis favoritas. Pasó a engrosar la lista de mis canciones "esperadas": aquellas que, cuando sonaban en la radio, me hacían saltar como un resorte a pulsar la tecla REC para grabarlas en cinta.

Poco tiempo después, o puede que fuera antes, me encontré con otra canción que me dejó frito el cerebro de tanto pensar en ella. Así como "The River" empezaba con un trágico solo de armónica, esta otra arrancaba con un optimista y contagioso solo de saxo. Además lo hacía como un falso directo, con jaleo de fondo, como si un grupo de gente entusiasmada estuviese alentando al cantante. Aquella canción era "Sherry darling", y pasó a formar parte de mi exclusivo grupo de canciones perseguidas y capturadas en mi vieja cinta BASF.


"The river" (la canción) y "Sherry Darling" eran como el día y la noche, o más bien como la noche y el día. Si una rezumaba tristeza, la otra desprendía alegría. "The River" hacía pensar, y "Sherry Darling" hacía bailar. Es algo que siempre admiré en Bruce, esa capacidad para plasmar la dualidad de la vida humana en sus canciones.

Pasaron varios años hasta que pude hacerme con "The River" (el disco). Como a casi todos los discos dobles, le sobra alguna canción. Pero me pondrían en un tremendo apuro si me obligaran a decir cuál es la que quitaría. 

Bueno, lo cierto es que algunas veces me salto "Independence day", pero sólo si hay alguien más en casa. No me gusta que me vean llorar.



Lo sabía. Casi me pillan.

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