domingo, 25 de abril de 2010

Commander Cody

Allá por los años 50 tenían bastante éxito en los Estados Unidos las películas y series de ciencia ficción. Eran los años de la guerra fría, de los inicios de la carrera espacial. Todavía no se había pisado la Luna, así que había lugar en la imaginación de cada uno para las más variopintas posibilidades de su cara oscura o de sus misteriosos cráteres.

Los seriales por capítulos explotaron ese filón. En una de ellas, llamada "Radar men from the moon", aparecía un héroe enmascarado llamado Commando Cody que posteriormente evolucionó hasta convertirse en una especie de rocketmen, uno de esos hombres cohete que causaban furor por entonces.

Más de 10 años después, en 1967, unos estudiantes de la Universidad de Ann Arbor, en Michigan, formaron un grupo musical con el que dar rienda suelta a su pasión por la música country, el rockabilly y los ritmos sureños en general. Fanáticos también de los cómicos futuristas y las series de ciencia ficción, bautizaron a su banda como Commander Cody and his Lost Planets Airmen.

Pocos años después, fascinados por el hervor musical y sociológico que emanaba desde San Francisco en aquellos años, el Comandante y sus muchachos se trasladaron a la ciudad californiana. Durante un tiempo se dedicaron a la misma actividad que ya desarrollaban en Michigan: actuar en bares ofreciendo a la gente una perfecta banda sonora para sus cogorzas de cerveza. Su música era una mezcla de R&B sureño, rockabilly y country-rock cazurro. En 1970 finalmente consiguen un contrato con Paramount, lo que les permite lanzar en 1971 su álbum de debut: "Lost in the ozone". Allí figuraba una canción que rápidamente se convirtió en un clásico de la banda, una versión de una canción country de los 50 llamada "Hot rod Lincoln".



En su canciones reflejaban su fascinación no sólo por la música sureña, sino también por su modo de vida. Eran frecuentes las referencias a coches, carreteras, camioneros, moteles y, en general, a todas esas imágenes que a muchos nos vienen a la cabeza cuando pensamos en los grandes estados norteamericanos del sur y el centro-oeste, con sus largas carreteras sin fin. A los camioneros les gustó que alguien se acordara de ellos, así que adoptaron a la banda como favorita. A su vez, el grupo les dedicó todo un álbum entero: "Hot licks, cold steel and truckers favourites" (1972).

Tras "Country Casanova" (1973), en el que se incluía otro clásico de la banda ("Smoke! smoke! smoke! that cigarrette"), el éxito (relativo) les llegó con su álbum en directo "Live from deep in the heart in Texas" (1974). En ese momento el grupo estaba en condiciones de competir con otro mito del rock cervecero como eran ZZ Top, pero prefirió tirar por el sendero de la parodia al estilo Dr.Hook, y así grabaron "Commander Cody and his lost planet airmen" (1975) para Warner, un disco divertido pero que, por lo que parece, poca gente logró entender y a casi nadie dejó contento.



Un par de años después la banda se había disuelto, dejando tras de sí algunos fans y un puñado de canciones que merecen la pena ser recordadas aunque sea por unos instantes.

Justo en estos días está girando por España el guitarrista Bill Kirchen, miembro fundador del grupo y considerado por muchos el Rey de la Fender Telecaster (vale la pena perder unos minutos con el siguiente vídeo), así que me ha parecido un buen momento para rendir un pequeño homenaje a estos héroes de los esforzados camioneros de los 70.



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