domingo, 1 de noviembre de 2009

Suzanne Vega, más allá de "Luka".


Suzanne Vega es uno de esos nombres que la mayoría de la gente catalogamos, sin pararnos mucho a pensar, como “one-hit wonder”. La popularidad de su canción “Luka” es tal que ha eclipsado totalmente, no digo que sin merecimiento, al resto de su creación. Pero hay que decir que Suzanne Vega es más, bastante más, que sólo aquel éxito de 1987. Tal vez sea el momento de reivindicar su carrera artística de manera global, y no esperar a su desaparición como tristemente pasa con muchos artistas.

Suzanne nació en California en 1959. Su madre era una análista de sistemas informáticos (¡¡en 1959!!) además de guitarrista de jazz, y su padre llevaba en sus venas sangre escocesa, irlandesa e inglesa. Al cabo de poco tiempo sus padres se separaron, y su madre se volvió a casar con un profesor y escritor portorriqueño llamado Ed Vega. Con apenas 2 años, Suzanne Vega se trasladó con su madre y su padrastro a Nueva York, instalándose en el barrio conocido como Spanish Harlem. Allí creció Suzanne, rodeada de influencias artísticas y musicales tanto en su familia como en la calle, escuchando canciones folk que ella misma aprendió a tocar con su guitarra antes de cumplir los 11 años.

A los 14 empezó a escribir sus propias canciones, influenciada por Dylan, Joan Baez, Judy Collins y otros artistas folk que todavía gozaban de un gran prestigio en una ciudad que, no obstante, era ya un batiburrillo de sonidos entre los que se presagiaba ya lo que el mundo conocería como punk. Suzanne empezó diversos estudios artísticos: danza, literatura… Sin embargo, la música era lo que más absorbía su tiempo, sobre todo después de asistir a un concierto de Lou Reed que la dejó impresionada y la decidió a centrarse en sus canciones. Empezó a tocar en locales del West Side y de Greenwich Village y a ser algo conocida en el mundillo, de manera que cuando en 1982 se lanzó la seminal revista CooP (más tarde Fast Folk), Suzanne Vega pasó a ser una habitual de los discos que acompañaban cada nuevo número de la publicación. Justamente en el disco que acompañaba el primer número tras el cambio de nombre aparecía la primera versión de “Tom’s diner”, un tema que Vega compuso para piano pero que, ante su incapacidad para tocar bien el instrumento, acabó cantando a cappella. En esos años evolucionó de una especie de imitadora de Joan Baez hasta desarrollar una personalidad propia, con su personalísima voz y esa forma de cantar sin alteraciones, contenida, casi como si estuviera hablando tranquilamente en voz baja, emocionante.



No obstante, no era el momento más propicio para los cantantes de folk, en plena eclosión de la new-wave, el post punk, el tecno pop y otras moderneces. Pero ella siguió empecinada y al final consiguió que algunas personas confiaran en ella, de forma que en 1985 grabó su disco de debut, “Suzanne Vega”, una maravilla pop-folk en la que destacaban canciones como “Cracking”, “Some journey” (ambas rescatadas de los primeros números de CooP) o el single “Marlene on the wall” que fue éxito en Gran Bretaña; de hecho, el álbum entero llegó a ser disco de platino.



Tras un éxito así, había que tener mucha confianza para abrir su siguiente disco, “Solitude standing” (1987), con “Tom’s diner”, aquella canción a cappella que estrenó en Fast Folk años atrás. Una introducción al disco rara y que dejaba al oyente descolocado…justamente lo que se pretendía, descolocar al oyente y dejarlo sin defensas ante el bombazo que venía después: la archifamosa, y no por ello menos meritoria, “Luka”. El recuerdo de la primera vez que la escuché en la radio, hace ya más de 20 años, todavía me pone la carne de gallina.



Una vez más, el tremendo éxito de un single hace que muchos, yo incluido, no prestáramos la suficiente atención a un álbum que estaba repleto de preciosas joyas, como por ejemplo “Gypsy”.



Su carrera posterior consistió en ir sacando buenos discos, con algunos excelentes temas y bastante bien acogidos por la crítica, pero casi ignorados por el gran público, que seguíamos escuchando “Luka” en las radiofórmulas y pensando que esa canción había nacido por generación espontánea, o algo así.

A principios de los 90, y por diversas circunstancias, Suzanne Vega tuvo su segundo gran momento en los medios de comunicación. Por un lado, apareció el formato de compresión musical conocido y posteriormente popularizado como MP3. ¿Y qué tiene eso que ver con Suzanne? Mucho, ya que Karl-Heinz Brandenburg usó una copia en CD de “Tom’s Diner” para perfeccionar y darle los toques definitivos a su algoritmo de compresión. Al ser una canción a cappella, y con pocas variaciones melódicas, era más fácil encontrar y solucionar las imperfecciones generadas por el algoritmo de compresión, al tiempo que se convertía en un desafío intentar comprimir todavía más aquella canción que no tenía ni una micronota que sobrara. Por otra parte, el mismo tema se puso de actualidad de nuevo cuando en 1990 el grupo británico DNA lanzó su famoso remix de la canción.

Suzanne se casó con Mitchell Froom en la década de los noventa. Su marido era un músico y productor con cierto gusto por la música industrial y de vanguardia, algo que de alguna forma se reflejó en los discos que Suzanne grabó durante aquella década. No obstante, también grabó temas más ortodoxos que en algunos casos pasaron a formar parte de bandas sonoras como "La verdad sobre perros y gatos" o "Pena de muerte". Y alguna que otra nueva gema pop, como "Book of dreams".



El principio de la última década no fue demasiado agradable para Suzanne. Se divorció de su marido; lanzó su primer disco tras la separación, "Songs in red and gray", pocos días después de los ataques a las Torres Gemelas; finalmente, su hermano Tim Vega, que precisamente se había salvado del 11-S al no acudir a trabajar por estar enfermo, murió en el año 2002. A pesar de todo Suzanne todavía mantiene las ganas de trabajar y sacar buenos discos, como "Beauty & Crime" (2007).

Suzanne Vega, lejos de quedarse anclada y acomodada en los 80 o en el tipo de música que la hizo famosa, se ha revelado como una artista inquieta e innovadora. Fue la primera cantante famosa en actuar en el mundo virtual de Second Life, ha colaborado en proyectos como "Dark night of the soul" con Danger Mouse y Sparklehorse, actúa en numerosos festivales benéficos y es una activa defensora de los artistas norteamericanos independientes.

"Luka" es una grandísima canción, pero más allá de su mayor éxito lo cierto es que Suzanne Vega se merecía por lo menos un breve recorrido por su extensa trayectoria musical.


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