domingo, 9 de agosto de 2009

Stevie Nicks

Hola a todos.

Si la memoria no me falla, es la primera vez que aparece en el blog una de mis voces preferidas de la historia de la música, además de mi amor platónico durante muchos años en mi adolescencia. Creo que ya iba siendo hora. Sorry, Stevie.

No creo que pueda olvidar jamás la primera vez que escuché su voz. Puede que ayudara el hecho de que fuera de noche y yo estuviera en la cama en una especie de duermevela. Sí, seguramente a la luz del día y haciendo otras cosas a la vez el efecto no hubiese sido el mismo. De hecho, jamás he vuelto a sentir la misma sensación en los cientos (¿ miles?) de veces que la he vuelto a escuchar. Y es que aquel sentimiento es irrepetible, lógicamente, porque sólo hay una primera vez para todo. Y mi primera vez con Stevie Nicks fue aquella.

Aquella primera estaba en la cama, medio dormido tal como he dicho antes, y en la radio sonó la que inmediatamente se convirtió en una de mis canciones favoritas de todos los tiempos: "Gypsy".



No sé si hasta entonces, hablamos posiblemente de 1983, había escuchado alguna canción de Fleetwood Mac. Es posible que así fuera y que no le hubiese prestado demasiada atención, no lo puedo asegurar. Pero a partir de ese momento quise escucharlo todo y saberlo todo de aquel grupo. Por supuesto, en cuanto tuve ocasión me compré el cassette de "Mirage", el disco que contenía aquella maravilla de canción. Me decepcionó un poco, como siempre me solía ocurrir por entonces. Me obsesionaba con una canción, la escuchaba de manera compulsiva, y si me compraba el disco por lo general me llevaba una decepción. Así, a base de disgustos, fue como desarrollé mi fijación por los recopilatorios y las canciones sueltas, pero de eso creo que ya hablé en su momento.

Así fue como me enteré de la historia del grupo. Supe que empezaron como un combo de blues, con Peter Green al frente. Que a principios de los 70 tuvieron muchos cambios en su formación, hasta que llegaron Lindsey Buckhingham y mi adorada Stevie Nicks. Por cierto, algún día tendría que hablar de la etapa menos conocida de los Fleetwood Mac, la de la transición, más o menos entre 1970 y 1974 (sobre todo con Bob Welch al frente), y de las verdaderas maravillas que se pueden encontrar en sus discos de esos años.

También supe de los romances, los amoríos, las decepciones, las rupturas, los odios y las venganzas. Está claro que también supe de la música...vaya, principalmente era la música lo que más me interesaba. Sobre todo de la época dorada, con Stevie Nicks al micrófono en la mayoría de los temas que me gustaban. Digamos que Fleetwood Mac eran el camino necesario para llegar a lo que verdaderamente me interesaba, que era la enigmática mujer que se escondía tras aquella misteriosa y embrujadora voz.

Y así fue como mi enamoramiento se completó con canciones como "Sara" o "Dreams".




Fueron pasando los años, y poco a poco los Fleetwood Mac se fueron alejando de mí, con tantas separaciones, disputas y reconciliaciones. Stevie Nicks me seguía enamorando con sus canciones antiguas, pero no estaba pendiente de su actualidad. Para mí era como conocer a una bruja buena de la Edad Media y seguir sus andanzas desde la comodidad del siglo XX. La verdad es que ni siquiera me planteaba la posibilidad de que pudiese seguir en activo en los 90, haciendo algo que me lograra interesar.

Pero de cuando en cuando me llevaba alguna sorpresa. Como hace 4 ó 5 años cuando redescubrí, gracias a una versión en directo de su reunión en 1997, esa tierna y deslumbrante canción que se llama "Landslide".



Hablando de sorpresas, ninguna como la que me llevé hace sólo un par de años como mucho, cuando descubrí mi vídeo favorito de Stevie Nicks. No crean que digo mi vídeo favorito como podría decir mi canción favorita; de hecho, la canción que canta en el vídeo jamás me había gustado, y cuando volví a escuchar la versión original para ver si me había perdido algo durante todos estos años, siguió sin decirme nada. Pero el vídeo me enamoró. Despojada de sus ropajes hippies, sus túnicas, su espectacular melena (lisa o rizada, tanto da) y sus kilos de maquillaje, se revelaba en todo su humano esplendor, en su mundana pero inigualable belleza, y encima se mostraba juguetona, simpática, cercana, entrañable. Fuerte pero frágil a la vez.

Mi pequeña y adorada Stevie era de verdad.



I love you, gypsy.
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