domingo, 23 de agosto de 2009

Recordando a...Sniff 'n' the Tears


Hola a todo el mundo. Después de un pequeño paréntesis motivado por las fiestas de mi pueblo natal (no, este año no me he disfrazado de Elvis, jeje...), aquí estoy de nuevo. Esta semana para hablar de un artista cuyo nombre no es muy conocido: Paul Roberts. Resulta que es un pintor bastante cotizado que ha expuesto en museos importantes de todo el mundo. Resulta también que era el cantante de un grupo de new wave que tuvo un gran éxito con una canción y del cual después prácticamente nada más se supo: Sniff 'n' The Tears.

Pongamos que estamos en 1973, más o menos, y que un chaval llamado Paul Roberts se debate entre su amor por la pintura y su afición a la música. Estudia en varios colegios de arte en Gales, donde pasa unos años, y empieza a pintar y a exponer sus cuadros. Al mismo tiempo forma un grupo, hacen algunos bolos, pero nada importante. Se disuelven antes de encontrar a nadie que apueste por ellos. Paul, desencantado con su aventura musical, se marcha a París decidido a lanzarse como pintor de éxito.

En París, no obstante, sigue con el gusanillo de la música. Al mismo tiempo que pinta y realiza algunas exposiciones (en la Gallerie de la Passerelle y, sobre todo, en 1975 en el Museo de Arte Moderno de París) graba una maqueta que pasea por varias compañías, nuevamente sin éxito. No obstante, se le piden algunas canciones para un grupo llamado Paris Palace Hotel, grupo que tampoco consigue ninguna repercusión importante, aunque...algunos años después, el vocalista de aquel grupo de breve vida se lanzó en solitario con un tema que Paul Roberts asegura que formaba parte de sus composiciones para la banda. El vocalista se llamaba Patrick Hernández, y la canción que Roberts reclama como propia es la archiconocida "Born to be alive".

A partir de aquí circulan dos versiones distintas de la historia, vamos primero con la versión que parece un poco retocada respecto a la realidad.

Según la Wikipedia y Allmusic el ex batería de Ashes to Moon (el primer grupo de Roberts), Luigi Salvoni, llega de alguna extraña forma a escuchar una de las demos que Paul Roberts ha dejado durante su estancia en Paris. Logra ponerse en contacto con Roberts y le propone reformar la vieja banda. Roberts asiente, pero quiere el control. De momento hay cambio de nombre: se llamarán Sniff 'n' the Tears.

Ahora vamos con la versión que los propios Roberts y Salvoni cuentan en el libreto de su disco "Fickle Heart".

Según cuentan ellos mismos, la primera vez que se ven es en 1975, en un concierto de la banda de Salvoni, llamada precisamente Moon. Roberts le propone a Salvoni montar una banda con músicos de sesión para grabar algunas de sus demos parisinas. Salvoni recluta a algunos miembros de su grupo, más un teclista y un segundo guitarrista. Graban las demos de Roberts, este le da una cinta a Salvoni, le dice que ya tendrá noticias suyas y sus caminos se separan. Sigue sin ocurrir nada con la carrera musical de Paul Roberts, pero la pictórica lleva un camino bastante interesante. Tanto, que en 1977 The Observer publica en portada una de sus pinturas hiperrealistas; pinturas cuya temática consiste, principalmente, en sugerentes mujeres ligeras de ropa o desnudas. Salvoni, que ha sido expulsado de Moon, lee el periódico e identifica a Roberts. Entonces se acuerda de la cinta, la vuelve a escuchar y le suena mucho mejor ahora que la new wave asoma por el horizonte. Unos conocidos suyos acaban de montar una discográfica independiente, Chiswick Records, y Salvoni llama a Paul Roberts para proponerle una audición para la compañía. A la gente de Chiswick le gusta lo que oyen, y firman a Salvoni y Roberts con el nombre de Sniff 'n' the Tears. Salvoni recluta a diversos músicos para grabar el primer LP de la banda: "Fickle heart". La portada, que muchos pensábamos que era una foto, mostraba realmente una de las pinturas más recientes de Roberts, que además daba nombre al disco.

"Fickle heart", que se lanzó en 1978, contenía prácticamente todas las canciones que Roberts había grabado en su maqueta parisina, y luego había vuelto a grabar con la banda de Salvoni. Una de esas canciones tenía ya más de 5 años y desde entonces había paseado, sin éxito, por un montón de discográficas. En Chiswick, sin embargo, le vieron potencial. Alguien sugirió cambiar el principio de la canción para que empezara suavemente, con la guitarra acústica de Roberts tocando un riff sencillo y que se le fueran uniendo poco todos los instrumentos, siguiendo al teclado que marcaría el ritmo y culminando con la entrada triunfal de la guitarra eléctrica y luego la personal voz de Roberts. Hay que decir que, aunque muchas veces las decisiones de las discográficas contribuyen a destrozar las canciones, en este caso acertaron de pleno. La canción, la archifamosa "Driver's seat", alcanzó un tremendo éxito en un montón de países, hasta el punto que Sniff 'n' the Tears son considerados casi un paradigma de lo que es un "one-hit wonder".



Y más o menos es así, porque a pesar de editar un par de LPs más antes de disolverse, y alguno más tras un par de reuniones a lo largo de la década de los 90, prácticamente nada más sabemos de la banda de Paul Roberts y Luigi Salvoni. Casi es más sencillo encontrar información de Roberts como pintor, ya que parece que le ha ido bastante bien. De hecho, en su entrada de la Wikipedia figura como pintor y no como músico. En su web personal pueden verse muchas de sus pinturas.

Por cierto, el LP "Fickle heart" está bastante bien. Las canciones que acompañan a "Driver's seat" no tienen su potencial pero tampoco pueden considerarse todas como relleno. "New lines on love" o "This side of the blue horizon" siguen la línea melancólica-oscurilla de su gran éxito, mientras que hay otras más rockeras como "Carve your name on my door" o sobre todo "Rock 'n' roll music" (que no tiene nada que ver con la canción de Chuck Berry).

En fin, esta es la historia de esta semana. Una banda que no cambió la vida de nadie, seguramente, pero que me apetecía recordar más que nada por aquellas tardes del sábado, en mi casita de la montaña, viéndoles actuar en aquel mítico programa llamado Aplauso. Para eso son los recuerdos, para acordarse.
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