domingo, 26 de julio de 2009

Cuidado con la oscuridad, cuidado con la tristeza.

Hola a todo el mundo.

Hace unos 3 años escuché un disco que me cautivó desde el primer momento. Era un disco de versiones: "Under the covers, Vol. 1" se llamaba, y sus autores eran Matthew Sweet y Susanna Hoffs (Bangles). Con un gusto exquisito habían seleccionado 15 canciones de la década de los 60 (bueno, se coló alguna de 1970) y las interpretaron respetando los originales pero añadiendo un toque pop que resultó mágico. Todo el disco era increíble, pero la última canción me convenció del todo. Era una maravillosa versión de una canción poco conocida de mis adorados Bee Gees, "Run to me", que escuché compulsivamente durante semanas y que casi acabé prefiriendo al original.

El nombre del disco hacía presagiar, sin estrujarse mucho los sesos, que habría un segundo volumen. Y voilà, hace poco se ha lanzado "Under the covers, Vol. 2", esta vez con versiones de clásicos (y algunos no tan clásicos) de la década de los 70. Todavía no lo he podido escuchar entero, pero no importa porque no es del disco de Matthew y Susanna de lo que les quería hablar esta noche, sino de una de las canciones originales que interpretan en esta segunda entrega.

Cuando me enteré del lanzamiento de "Under the covers, Vol.2", mi primer pensamiento fue intentar averiguar qué canciones iban a incluir esta vez. Estuve unos días buscando la lista y finalmente la encontré. Enseguida me fijé: otra vez la última canción. Todavía no he escuchado la versión del disco, no me atrevo a hacerlo de momento... Y es que en este caso me resulta casi imposible que alguien pueda superar a la original, esa "Beware of darkness" impregnada de tristeza, de melancolía y de un misterioso aliento que, al tiempo que te advierte de los peligros y desventuras de la vida, parece señalar el camino correcto.





Y qué maravillosa interpretación de George en el concierto por Bangladesh...hierático, majestuoso, qué sensación de paz a pesar de las terribles advertencias que nos transmite...





Cuánta razón tenía el bueno de George Harrison. Cuidado con los líderes codiciosos...con esos pensamientos obsesivos que se instalan en tu cabeza...con la desesperanza que te ronda en las últimas horas de la noche...cuidado con la tristeza...

...cuidado con la oscuridad...
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