domingo, 10 de mayo de 2009

Recordando a...Fischer-Z


Hola a todos. Esta noche me propongo recordar por unos minutos a uno de los grupos más inclasificables, extraños y sorprendentemente frescos que tuve la suerte de descubrir en mis inicios musicales: se trata de Fischer-Z, la banda británica del enigmático John Watts.

John Watts forma Fischer Z en 1976 con su colega de estudios Steve Skolnik. Más tarde se les unirían David Graham al bajo y Steve Liddle a la batería, completando la formación original y clásica. Engullidos por la oleada punk, pronto se vio que Fischer-Z eran algo más. Para empezar, John Watts era un tipo ilustrado, realmente preocupado por su entorno social pero desde un punto de vista más político y menos nihilista que el de muchos compañeros de generación. Además su personalidad misteriosa y esquiva, junto a su experiencia en el cuidado de enfermos mentales, le envolvió de un aura de intriga que perdura en nuestros días, siendo uno de los grupos con cierto éxito menos recordados de la era punk-new wave.

Ya, pero...¿Y la música, qué? Pues la música consistía en una especie de punk desprovisto de la rabia, aderezado con algo de reggae y marcado con el hierro ardiente de la personalísima voz de Watts. Algo parecido a lo que hacían al mismo tiempo The Police, pero con una chispa más arty por parte de los Fischer-Z, motivo por el que parte de la prensa los comparaba con Talking Heads.

En 1978 publicaron su primer single, Wax dolls. La canción, soportada por un teclado juguetón, pasó bastante desapercibida. Sin embargo, algo llamó la atención del gurú John Peel, que les ayudó en la promoción de su segundo sencillo: Remember Russia. Aquí ya encontramos muchas de las características inconfundibles de la banda: el ritmo reggae, el semifalsete, las referencias políticas y sociales en las letras, el protagonismo a partes iguales entre las guitarras y el teclado de Skolnik...

Ya en 1979 publican su tercer single, The Worker, y su álbum de debut, "Word salad". El disco se abría con la fantástica First impressions(Pretty Paracetamol), que sería su siguiente single. Se ganan entonces la aparición en el popular Top of the Pops, aunque la actuación resulta un tanto desastrosa y tanto las ventas de los singles como la popularidad del grupo se resienten, siendo desde entonces más reconocidos en países como Alemania o Australia que en el Reino Unido.





Posteriormente en 1980 lanzan la que posiblemente sea su canción más conocida, y el motivo por el que hoy en día todavía no están olvidados del todo y siguen sonando en las radiofórmulas tipo M80: So long.



Sin embargo, So long consiguió mayor repercusión en el resto del mundo que en su país, donde sólo pudo llegar al nº 72 de las listas, por debajo del nº 53 que consiguieron con The Worker. Para entonces ya habían potenciado las guitarras y el ritmo reggae (espectacular inicio el de la canción Crazy girl, muy a lo Police) aunque muchos de sus riffs más recordados siguen saliendo del teclado de Skolnik. A todo esto el disco, "Going deaf for a living"(1980), contiene otras canciones muy recomendables como Room service o la propia Going deaf for a living (una rítmica aproximación al ska tan de moda entonces en Gran Bretaña).

Entonces, a mediados de 1980, llega el duro golpe: Steve Skolnik abandona la banda. John Watts decide seguir adelante con el grupo sin sustituir a Skolnik. Así, convertidos en trío, Fischer-Z pasa definitivamente a ser (si no lo era ya) el vehículo para las obsesiones de Watts. Las guitarras y la temática política saltan al primer plano en "Red skies over paradise" (1981), un muy recomendable álbum sobre el que flota todo el tiempo la sombra de la guerra fría, la amenaza nuclear y sus efectos sobre la vieja Europa. Ahí están para corroborarlo canciones como Berlin (con su inicio calcado al London calling de los Clash), Red skies over paradise o Cruise missiles.

Aunque la joya del disco, y la de toda su carrera en mi opinión, es una canción que no tiene nada que ver con la política, sino con algo más mundano como es la obsesión por una persona conocida. Hablo de la guitarrera, bailonga, excitante e inolvidable Marliese.



Muy pronto Watts se cansó de la banda, se lanzó a sacar discos en solitario a un ritmo importante en la primera mitad de los 80, se retiró parcialmente, volvió, refundó Fischer-Z (prácticamente resucitó el nombre, más que la banda) y siguió siendo una estrella sobre todo en Australia. Yo, por mi parte, le perdí la pista tras la disolución del grupo, coincidiendo con su práctica desaparición en los medios musicales de aquí y mi entrada en la adolescencia. Pero en aquellos tres años breves y maravillosos, Fischer-Z eran uno de mis tesoros más ocultos y mejor guardados.

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