domingo, 18 de enero de 2009

Gilbert O'Sullivan

Hola a todos una semana más. Hace unos días, conduciendo camino del trabajo, andaba escuchando la radio cuando sonó "Alone again (naturally)". Se trata de una de esas canciones que, de tanto radiarla, han conseguido que nadie le preste atención. Lo mismo puede aplicarse a su creador, el irlandés Raymond Edward O'Sullivan, más conocido como Gilbert O'Sullivan.

Yo mismo, mientras sonaba la canción, estaba entreteniendo mis pensamientos en otros menesteres. En concreto intentaba recordar alguna información sobre su compositor cuando, tras un rato de cavilar, caí en la cuenta de que no sabía prácticamente nada de Gilbert O'Sullivan. Me di cuenta de que, como ocurre con tantos y tantos artistas, la misma fuerza que les empuja a aparecer a todas horas en las emisoras musicales produce una reacción contraria que hace que no les prestemos atención. Son ese tipo de artistas que "siempre están ahí" y, justo por eso mismo, parece que pasan a formar parte del mobiliario urbano, de manera que acabamos haciéndoles el mismo caso que a ese semáforo que nos encontramos cada día al salir de casa, o esa farola que alumbra el lugar donde aparcamos cada día.

Sí, amigos. Gilbert O'Sullivan es de esos artistas. ¿Quién sabe aproximadamente la edad que tiene? ¿Cuándo empezó en esto de la música? ¿Cuántos LPs publicó? ¿Cómo fueron sus inicios? ¿Sigue sacando discos hoy en día? Otro caso, uno más, de artistas que son sobrepasados por la fama y ubicuidad de sus canciones, quedando ellos a la sombra de sus propias creaciones.

Gilbert O'Sullivan era un muchacho irlandés que pasó buena parte de la segunda mitad de los 60 intentando vivir de esto de la música. Llegó a grabar alguna canción, cambió varias veces de compañía, y parecía que iba a quedarse por el camino como tantos otros chavales. Entonces una de sus demos llegó a manos de Gordon Mills, por entonces mánager de Tom Jones y dirigente de la compañía MAM Records. A Mills le gustó lo que escuchó, y quiso conocer al joven O'Sullivan. El encuentro estuvo a punto de dar al traste con su carrera: Gilbert se presentó con una especie de uniforme escolar: pantalón corto, pelo cortado a cepillo, una corbata ridícula, calcetines de colores y una gorra de "teddyboy". Sí, amigos, Gilbert O'Sullivan creó esa imagen del cantante salido de una clase de primaria bastante antes de que la hiciera popular nuestro admirado Angus Young.

Mills, horrorizado, insistió en que aquella imagen no podía hacerle ningún bien, pero nuestro amigo Gilbert no se bajó del burro, y así fue como empezó a actuar tanto en los bolos que le proporcionaba Mills como en sus primeras actuaciones televisivas (en las que también lució alguna vez un jersey de lana con una inmensa "G" bordada en colores chillones). Gilbert O'Sullivan empezó a ser conocido más por su indumentaria que por sus canciones, pero ese era el primer paso.



El segundo fue mostrar su talento en una serie de composiciones que iban a formar parte de su disco de debut, en 1971. Una de ellas fue la excelente "Nothing rhymed", que hizo que el público empezara a tomarse en serio a aquel chico raro que vestía de forma tan graciosa y tocaba el piano al estilo de Elton John. Por cierto, en 1982 Bertín Osborne grabó una versión de este tema con el nombre de "Era bella", aunque seguramente lo hizo copiando directamente otra versión que, a su vez, hicieron los italianos I Profeti en 1971, el mismo año en que apareció la original.



Ganada la atención del público, Gilbert O'Sullivan adoptó una imagen algo más seria, y se centró en crear más composiciones que le llevaran a ser aceptado también por la crítica. Entonces llegó 1972, su año mágico. "Alone again(naturally)" primero, y posteriormente "Claire", dedicada a la hija de Gordon Mills, le llevaron al estrellato internacional.



Cuando empezó a lloverle el dinero se dio cuenta de que la mayor parte del mismo iba directamente a los bolsillos de Mills, y revisando su contrato se encontró con que había firmado una especie de cheque en blanco para la compañía que le dejaba a él con poca cosa que disfrutar aparte de la fama y el éxito. Rompió con Mills y con su compañía, y empezó una larga travesía del desierto que le llevó a desaparecer de las listas de éxitos durante casi una década.

En 1980 su nombre volvió a estar en boca de todos gracias al melodioso y realmente bonito tema "What's in a kiss", su último gran éxito.



En los años posteriores ha estado girando y grabando discos, el último hace pocos meses, pero desde luego si se le sigue recordando, y si a la gente le suena aún su nombre, es por aquellos meses mágicos entre 1971 y 1973 en los que se sacó de la chistera esas canciones maravillosas que suenan en la radio a todas horas, y a las que tan poca atención prestamos.

Sin embargo, aunque no hagamos mucho caso de ellas, es bonito que nos recuerden, de tanto en tanto, que siguen existiendo.
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