lunes, 17 de noviembre de 2008

La voz


Hola.

Hace algunos días que la revista Rolling Stone publicó una de sus listas. Sí, una de "sus" listas. En este caso se trataba de las 100 mejores voces de la historia del rock. Sí, de la ¿historia? del ¿rock?.

Yo no suelo hacer mucho caso de estas listas. Sé de qué pie cojean, y no me las suelo creer. En el caso de los 500 mejores álbumes y las 500 mejores canciones todavía debo agradecer algún sorprendente hallazgo, pero en este caso...bueno...Uno tiene sus manías, así que una lista de los mejores y las mejores cantantes que pone a Cristina Aguilera por delante de Karen Carpenter, a Thom Yorke por delante de Art Garfunkel, o a Mariah Carey (sí, tiene una voz muy potente y muchas octavas, ¿y?) por delante de mi adorada Stevie Nicks, pues no tiene para mí mucho interés.

Sin embargo, cuando veo una de estas listas siempre se me ocurre buscar un nombre. No puedo evitarlo. Mis ojos, nerviosos, recorren una y otra vez toda la lista. Invariablemente, nunca está.

El nombre que busco y jamás encuentro es el de Barrence Eugene Carter, más conocido como Barry White. El dueño de una de las voces más graves, sensuales y seductoras de la historia de la música. El hombre que vendió, cuentan, más de 100 millones de discos. El que fue más allá del Sonido Philadelphia hasta llegar a crear un estilo único e intransferible. El hombre que a los 17 años parecía condenado a pasarse la vida entrando y saliendo de la cárcel, y que tras escuchar a Elvis Presley cantando "It's now or never" decidió que él también quería cantar así. El hombre que, con su Love Unlimited Orchestra, dio el pistoletazo de salida a la música disco. Sí, aunque quede más molona Donna Summer en las páginas de la historia de la música, enseñando su atractivo hombro, fue el orondo Barry con su orquesta del amor sin límites el que regaló al mundo aquel "Love's theme".




Gran instrumental. De todas formas, claro está, destacaba principalmente por su vozarrón impresionante, que con un susurro podía hacer perder la cabeza a mil mujeres. Yo lo conocí ya terminando los 70 o empezando los 80, no recuerdo, con una enorme versión de una no menos enorme canción de Billy Joel: Just the way you are.





Por supuesto, poco a poco fueron cayendo todos sus clásicos, uno tras otro. Siempre la misma fórmula, la misma estructura de canción, la misma inflexión vocal. Pero, cuando algo funciona tan bien, ¿para qué cambiarlo?

Sí, amigos. Hoy he decidido que, por una semana, Frank Sinatra va a dejar que el bueno de Barry White ocupe su sitio. Durante esta semana, Barry White será LA VOZ.

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