domingo, 12 de octubre de 2008

Margaret Mandolph

Hola.

Esta es la historia de un fantasma. La historia de un diamante que brilló una vez con enorme fulgor, y seguidamente se apagó para siempre.

Hace ya tiempo que me interesa mucho el tema de los grupos de chicas de finales de los 50 y principios de los 60. He estado buscando y leyendo bastante documentación con la idea de, quizás algún día, preparar algunos posts sobre esa fascinante época del pop. Un día, no recuerdo como, cayo en mis manos la historia, o casi leyenda, de Margaret Mandolph.

La historia en sí es bastante normalita, más aún si pensamos en la época en que tuvo lugar. Chica que canta bien conoce chico escritor de canciones que la lleva al estudio y le graba algunas demos. Muchas veces, casi la mayoría, se trata de simples pruebas que, si funcionaban, acababan lanzándose como sencillos de otro artista o grupo que no tenía mucho que ver con el que inicialmente había grabado las demos.

A principios de los 60 mucha gente buscaba su destino dorado en la soleada California. Aspirantes a cantantes, actores, actrices... Allí llegó la familia Mandolph a mediados de los 50. Todos los miembros de la familia tenían ciertas inquietudes artísticas, pero era el padre, Robert Mandolph, el primero que alcanzó cierto renombre tocando el piano para Sam Cooke. Pronto todos consiguieron, de alguna manera, trabajar en algo relacionado con la música o el cine.

Algunos años después aterrizó también en California un joven cantautor llamado David Gates. Sí, efectivamente, el mismo que formaría Bread algunos años después. Pero entonces era simplemente otro aspirante más al éxito. Se labró cierto nombre como músico de estudio, arreglista y finalmente productor. En 1963 intentó, finalmente, colocar sus propias canciones en las listas. Gates tenía una composición llamada "Popsicles and Icicles", y necesitaba grabar una demo. En su peregrinar buscando músicos de sesión contactó con la familia Mandolph. Robert Mandolph Jr, que también empezaba a hacer sus pinitos musicales, le recomendó a David Gates que probara a grabar la demo con la voz de su hermanita pequeña. Margaret Mandolph tenía entonces apenas 13 años. La grabación fue muy buena, y la demo se movió entre diferentes estudios hasta que finalmente pudo conseguir colocarla y que la regrabara un grupo de chicas llamadas The Murmaids, que la llevaron hasta el número 3 de las listas. Empezaba para David Gates una carrera brillante como productor y compositor que le llevó a componer alguna canciones para los Monkees y a trabajar con gente como Phil Spector o Brian Wilson.

David Gates no olvidó aquella demo con la pequeña Margaret, cuya voz aniñada le impresionó. Algunos meses después la recomendó para el sello Planetary, y Margaret grabó, con apenas 14 años, sus primeras canciones.

Gates consiguió que una pareja de compositores consagrados como Russ Titelman y Cynthia Weill le cedieran un par de canciones para un nuevo sencillo de Margaret: "Something beautiful" y "I wanna make you happy". La cara A en principio iba era para "I wanna make you happy", pero fue "Something beautiful" la que obtuvo el mayor reconocimiento.

Después de aquello, el misterio. Parece ser que Margaret Mandolph no volvió a grabar nada más. No sólo eso: ni en Allmusic ni en Rateyourmusic hay ninguna mención a la pequeña Margaret. Absolutamente nada. Eso, junto con algunos comentarios muy positivos, me llevó a investigar más. Lo primero era escuchar ese single olvidado. "Something beautiful", la canción que obtuvo más éxito relativo, no está mal. Típica canción de grupo de chicas de la época.



Pero...ay amigos...cuando escuché "I wanna make you happy"...¿Les ha pasado a ustedes alguna vez que escuchan una canción, quedan como hipnotizados, y no pueden evitar repetirla una y otra vez hasta escucharla al menos 10 ó 15 veces seguidas? A mí sí, varias veces me ha ocurrido. Puede que muchas. La penúltima que recuerde fue con el "Reflections of my life" de Marmalade que escuché por primera vez de manera consciente hará un par de años, y que se ha convertido en una de mis favoritas de siempre. Dije bien: la penúltima, porque la última ha sido esta "I wanna make you happy". A mí me hechizó desde el primer momento, con esa voz casi infantil, esa letra de entrega amorosa, esa alegría - qué digo alegría, ¡¡euforia!! - por el amor encontrado, cantada con esa candidez quinceañera, con un tono casi melancólico al que contribuye esos arreglos exquisitos, machacones, hipnóticos...En el reproductor de la derecha pueden ustedes escuchar la canción, junto con una versión que hizo, el mismo año 1965, la gran Dusty Springfield. Versión, dicho sea de paso, demasiado sobreactuada y orquestada para mi gusto en comparación con la sencillez y sobriedad de la grabación original.

¿Cómo podía ser que no hubiese ninguna información sobre esta chica en las principales bases de datos musicales? Escarbé, busqué, indagué...y encontre una aguja en un pajar. En un blog creo que norteamericano había alguien que se hacía la misma pregunta que yo...y se produjo el milagro. En los comentarios había alguien que contaba como Margaret Randolph no tuvo ningún éxito más en los años siguientes, cómo se enroló en los musicales Hair y Jesucristo Superstar en los años 70...y cómo se retiró poco después para dedicarse a su familia, principalmente a sus dos hijas pequeñas. Y la persona que hacía el comentario hablaba con conocimiento de causa porque, según decía, era una de las hijas de Margaret. Dejaba su dirección de correo electrónico para que cualquiera interesado en conseguir fotos o más información pudiera contactar con ella. El comentario era del año 2005, pero no perdía nada por intentarlo. Le mandé un correo inmediatamente, eso fue el martes o miércoles creo, y todavía no he recibido respuesta. Y no sé si la recibiré.

Justo anteayer vi que había otros comentarios sobre la desconocida Margaret en un foro en inglés. Allí también hizo su aparición su hija, lamentablemente en este caso para informar de que su madre había fallecido.

Un trocito de mi corazón se ha muerto un poco con la pequeña y dulce Margaret. Dentro de unos minutos me volverá a cantar con su voz angelical "I wanna make you happy". Lo conseguirás, Margaret, me harás feliz durante unos instantes. Descansa en paz, chiquilla.

Buenas noches.

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