domingo, 13 de julio de 2008

El aire que respiro

Hola.

Los más habituales ya se habrán dado cuenta de que me pierden las baladas. Algún día daré rienda suelta a mi pasión y me pondré a confeccionar listas anuales con los mejores baladones de todos los tiempos. Pero no teman, no será hoy, ni seguramente la semana que viene.


La balada romántica es un subgénero con bastante mala prensa. Que si cursi, que si afectado, que si ñoño, comercial, engañabobos, que si tal y cual. A veces conviene recordar que gran parte de la música más importante de la historia se ha creado para expresar unos sentimientos. ¿Y qué sentimientos hay más potentes, profundos, dulces, amargos, vitales y letales que el amor y el desamor?

The Hollies siempre han estado considerados un grupo de canciones sueltas. La All Music Guide despacha la gran mayoría de sus álbumes con 2 ó 3 estrellitas, 3.5 a lo sumo. Sin embargo, a sus recopilatorios más conocidos se les otorgan las 4, 4.5 incluso 5 estrellitas sin ningún tipo de pudor. Lo mismo ocurre en la página de Rate Your Music.

A mí, desde luego, hay como mínimo dos discos suyos que me parecen imprescindibles. El primero es "For certain because", de 1966. Un gran disco de pop, todavía con Graham Nash en el equipo. El segundo, "Evolution", de 1967, es más psicodélico pero sin olvidar las armonías vocales y las melodías pop que siempre les han caracterizado.

Poco después Graham Nash se marchó para formar Crosby Stills & Nash, y el grupo quedó un tanto perdido durante algún tiempo. No conozco a fondo sus discos de los últimos 60 y primeros 70, pero leyendo las reseñas y escuchando alguna canción suelta se advierte un rumbo errático: ahora hacemos versiones de Dylan, ahora psicodelia, ahora rock...

Todavía peor pintaban las cosas cuando, en 1972, deja también el grupo el cantante principal, Allan Clarke. Fue reemplazado por un vocalista sueco llamado Mikael Rikfors. Sin embargo, menos de un año después Clarke volvería a reunirse con el grupo, justo a tiempo para entregar al mundo una de sus interpretaciones más bellas, una composición de Albert Hammond, al que algún día tendremos que empezar a hacer justicia, con preciosos arreglos de Mike Hazelwood. Una canción que yo escuché por primera vez allá por 1979, sin saber de quién era. La estuve persiguiendo durante años sin encontrarla (entonces no había Internet), hasta que un día compré, por curiosidad, un recopilatorio de los Hollies. Al poco de empezar a escucharlo, me quedé paralizado y con la boca abierta: allí estaba aquella canción. Yo que siempre había pensado que era de algún desconocido y oculto grupo de los 70, y resulta que era de un grupo de los 60 al que nunca había hecho demasiado caso.

La canción era, claro está, "The air that I breathe".



Si pudiera pedir un deseo, creo que no lo haría
No se me ocurre nada que necesite
Ni cigarrillos, ni sueño, ni luz, ni sonido
Nada que comer, ningún libro que leer

Hacer el amor contigo me deja en calma, abrigado, fatigado
¿Qué más puedo pedir? No puedo desear nada más
Encuentro la paz, y me deja débil
Así que duerme, ángel silencioso, duerme...

Algunas veces sólo necesito el aire que respiro
y quererte a tí...

Si tienen la suerte de dormir junto a su pareja esta noche, escuchen su respiración mientras duerme y recuerden esta canción, repitan mentalmente la letra. Si sienten un nudo en su garganta, un peso en el estómago, una lágrima que rueda en la mejilla y un sentimiento de fragilidad absoluta, no se preocupen: eso es AMOR.

Feliz domingo.

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