domingo, 4 de mayo de 2008

Ralph McTell

Hola.

Si ustedes pudiesen volver a nacer y elegir cómo ha de ser su vida...¿Qué pedirían? ¿Tal vez tener una inmensa fortuna? ¿Tener éxito? ¿Salir en la televisión, ser famoso, tener alrededor una inseparable y sumisa cohorte de mujeres guapas, de hombres hermosos? ¿Todo ello a la vez? O tal vez...¿Ser feliz? ¿Y en qué consiste ser feliz? Supongo que cada persona buscaría la felicidad por caminos diferentes, pero...¿Se puede ser feliz siempre, en todo momento, a todas horas?

A que al final no va a ser tan sencillo eso de escoger una vida para uno mismo...

A pesar de todo, yo voy a intentarlo. Digamos que nazco en una familia humilde del sur de Inglaterra, que mi padre sirve en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial, y que una vez vuelve a casa no es capaz de adaptarse a la vida civil, y me abandona a mí y a mi madre. No es un buen comienzo.

Sin embargo...mi madre nos saca adelante a mí y a mis hermanos, y al final resulta que mi infancia es razonablemente feliz. Sobre todo, la presencia de mi abuelo resulta de una tremenda importancia. Me da muchísimo cariño, y me introduce en el mundo de la música. Gracias a él aprendo a tocar el piano, y finalmente acabo sacando algunos acordes de una guitarra vieja. Al final mis primeros años no están tan mal.

Supongamos que a partir de los 11 ó 12 años me siento atraído por la vida de los músicos, que empiezo a ir mal en clase, que mis notas son un desastre, salvo en aquellas materias relacionadas con el arte. Pongamos que, finalmente, entro en contacto con la cultura beat de los 60, y que descubro mi verdadera vocación en los escritos de Kerouac. Imaginemos que cargo con mi guitarra y me dedico a viajar por Europa, siguiendo sus enseñanzas.

Vamos a suponer que después de haber visitado Italia, Yugoslavia, Grecia, Bélgica, Alemania y algún otro país, me encuentro en 1966 viviendo en París, y que allí conozco a otra estudiante bohemia, noruega para más señas, que se llama Nanna. ¿Y si nos enamoramos profundamente? ¿Y si decidimos pasar el resto de nuestra vida juntos? ¿Que tal si volvemos juntos a Inglaterra, compramos una caravana, y la convertimos en nuestra casa? ¿No sería bonito vivir en contacto con la naturaleza, tener varios hijos, verlos crecer en el campo, mientras nosotros cuidamos el huerto y creamos canciones? ¿No sería maravilloso vivir así, digamos, los próximos 40 años? ¿Y si además tuviese la suerte de poder compartir esa experiencia también con mis nietos?

A ver que más podría pedir...ummm...bueno, no estaría mal poder tener algo de lo que vivir sin demasiadas preocupaciones más allá de amar y ser amado por mi familia...si no es mucho pedir...¿Podría ser que una de las canciones que escribí en los 60, inspirada por toda la miseria que vi a mi alrededor durante mi estancia en París, se regrabara una década después y se convirtiera en un éxito mundial? ¿Y que de cuando en cuando me llamen para hacer algún concierto aquí y allá? No es que quiera ser una celebridad, de hecho si alguna vez la fama me empieza a agobiar me gustaría irme con mi familia a los Estados Unidos y perderme en el anonimato de aquel inmenso país durante un par de años...pero la subsistencia también es importante.

Y ya puestos, me gustaría llegar a la vejez con mi amada Nanna, viviendo en el mismo lugar, rodeado de la misma naturaleza, que mis hijos y mis nietos me visitaran con frecuencia, que me siguieran llamando para dar conciertos...y no, no me importaría que al final el público acabara pidiendo siempre la misma canción, ni siquiera aunque hubiese publicado casi 20 discos a lo largo de mi vida. De hecho, creo que daría gracias cada día por ello...

¿Qué les parece? No sería mala vida, ¿verdad?



RALPH MCTELL - Streets of London

Feliz domingo. Ah, y si tienen la suerte de poder hacerlo no olviden darle un beso a sus madres.
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