jueves, 8 de noviembre de 2007

Los años del bubblegum ( I ).

Hola.

Hoy en día la música comercial vive un momento de desconcierto y, sobre todo, de desprestigio. No parece que haya muchas ideas nuevas, y todo se basa en ir reciclando fórmulas de éxito. Los que amamos la música muchas veces renegamos de todo ello y volvemos la mirada atrás, a los tiempos en que, según nosotros, sí que se hacía buena música.

Y, al adoptar esa actitud, muchas veces olvidamos aquella frase que decía "nada nuevo bajo el Sol". En realidad, esas prácticas de los productores actuales (sacar canciones como rosquillas, todas parecidas, buscar cantantes con rostros y cuerpos perfectos más que buenos artistas, reducirlo todo al bailoteo y al éxito fácil...) no son nuevas, en absoluto. En nuestros amados 60, esa década que mantiene a flote nuestra fe en el pop de calidad, era algo de lo más habitual. Desde el principio hasta el final. Por haber, había hasta edificios enteros de profesionales (autores, productores, arreglistas, estilistas, publicistas...) trabajando como en una cadena de montaje de cualquier fábrica, con el único objetivo de seguir alimentando las listas de éxitos, semana tras semana. Tal vez la diferencia es que en aquellos años había verdaderos talentos en las altas esferas, y muchas veces incluso en las bajas (ya hablaré algún día del listillo de George "Shadow" Morton).

Como el tema es enormemente productivo, y el tiempo escaso, voy a hablar de una pareja que, durante un breve periodo de tiempo, convirtieron las listas de éxitos norteamericanas en un hervidero de canciones todas ellas con un denominador casi común: la falta total de pretensiones artísticas. Se trataba de canciones casi infantiles, chispeantes, sencillísimas, con letras descaradamente repetitivas y con escaso sentido, de fácil consumo...vaya, como el chicle. Tal vez por eso el fenómeno, que duró poco y dejó escasa pero intensa huella, se conoció como "bubblegum pop".

Hay una pareja de productores que, aunque no fueron los primeros (si hemos de hacer caso a lo que leemos, canciones como "Tutti frutti" o "Louie Louie" podrían incluirse sin reparos dentro de la etiqueta) y seguramente tampoco los únicos, si fueron los más famosos representantes de tan puntual, juvenil e inofensivo movimiento musical: hablo de Jerry Kasenetz y Jeff Katz.

Hace mucho mucho tiempo, digamos allá por 1964, unos cuantos amigotes fundaron una productora llamada "Kama Sutra". Su grupo emblema, al menos durante unos años, fue Lovin' Spoonful, un conjunto conocido pero siempre algunos peldaños por debajo de los grandes. Así estaban las cosas cuando uno de los socios, Art Kass, se cansó de verlas venir y, a mediados de la década, decidió montar su propio sello: Buddah Records. Una de sus primeras decisiones fue contratar a Neil Bogart, un ejecutivo bastante conocido dentro del mundo de la música y del artisteo en general. El primer LP del sello fue "Safe as milk", de Captain Beefheart.

Más o menos por la misma época un par de aspirantes a productores musicales llamados Jerry Kasenetz y Jeff Katz descubrían a un grupo llamado The Music Explosion, que hacían una especie de garaje-pop. Juntos consiguieron llevar al número 2 de las listas la canción "Litte bit o'soul", y tras el éxito decidieron explotar el filón de las canciones facilonas, contratando a unos autores llamados Joey Levine y Elliot Chiprut, especializados justamente en ese tipo de canción simple y con escasa voluntad de transcender.



THE MUSIC EXPLOSION - Little bit o' soul

Aquí quiero hacer un paréntesis. Escuchen ustedes de nuevo el inicio de la canción de Music Explosion, y a continuación rememoren el principio de una de nuestras primeras canciones del verano: "Eva María" de Fórmula V. ¿Que no se acuerdan? No se preocupen, ya les hago yo memoria...



FÓRMULA V - Eva María

Jeje...parece que Spain no era tan different como suponíamos...

Bueno, prosigamos. Llegado un momento, la historia de Buddah Records y la pareja Kasenetz/Katz converge, y todo el staff de K&K entra en nómina de la discográfica. Con ellos llegó un grupo desconocido, cuyo nombre, sacado de la etiqueta de un chicle, era toda una evidencia y un presagio al mismo tiempo: 1910 Fruitgum Company. Entre todos les prepararon una jovial cancioncilla llamada "Simon says", que acabó llegando al número 4 en los Estados Unidos, y al 2 en el Reino Unido.




1910 FRUITGUM COMPANY - Simon says


Envalentonados, repitieron jugada con otro grupo masticable: Ohio Express. Tras varios intentos, su "Yummy Yummy Yummy" llegó otra vez al número 4 de las listas. Para entonces ya se había acuñado el término bubblegum para referirse a este tipo de música de usar, agotar el sabor y después tirar. El vídeo no tiene demasiada calidad, pero es un buen documento de su época. En cuanto al grupo, bueno...ni siquiera tengo claro que fueran los mismos que grabaran la canción en el estudio, al menos el cantante, puesto que es bastante conocido que era el propio Levine el que cantaba las canciones en el estudio de grabación. Como ya dije anteriormente, se trataba de una práctica casi habitual por entonces, al menos en los estilos más cercanos al fenómeno fans. El cantante real se quedaba en casa, y los guaperas iban de gira y salían en la tele. Y luego nos quejamos de Milli Vanilli...



THE OHIO EXPRESS - Yummy, yummy

Con todo el equipo en su mejor momento, consiguieron algunos éxitos más para 1910 Fruitgum Company y Ohio Express (siempre con Levine a la voz principal), así como revitalizar la carrera de un grupo de garaje-rock llamado Shadows of Knight, que lanzaron con Kasenetz/Katz un interesante LP llamado igualmente "Shadows of Knight", en el que destacaba otra canción de Levine llamada "Follow".

Sin embargo, el primer número 1 del sello llegó de la mano del grupo menos "chicletero", y con la canción en la que menos habían metido la mano la pareja KK. El grupo se llamaba The Lemon Pipers, y la canción que tuvo el honor fue "Green tambourine".



THE LEMON PIPERS - Green tambourine

Como pueden ustedes ver, muy al estilo sesentero-psicodélico, en plan Rock'n'Roll Circus Stoniano. Tal vez el mismo espectáculo inspiró a Kasenetz y Katz a crear su propia orquesta/espectáculo: Kasenetz/Katz Singing Orchestral Circus (más de lo mismo, con los mismos músicos, la voz de Levine, etc.)

Con el tiempo el equipo de Buddah Records se fue disgregando, y curiosamente eso llevó a la discográfica a ampliar horizontes, consiguiendo algunos de sus mayores éxitos con Glady Knight and the Pips o distribuyendo los discos de Curtom, el sello de Curtis Mayfield.

Pero hubo bubblegum más allá de Buddah Records, o al menos en sus alrededores...e incluso entrada la década de los 70...pero el post se hace muy largo y el tiempo se acaba, así que dejaremos la segunda parte de la historia para otro día.

Buenas noches.
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