domingo, 18 de noviembre de 2007

Eddie Holman

Hola.

Otra vez por aquí, resueltos algunos compromisos. A ver si me prodigo más a partir de esta semana.

Por deformación profesional, disfruto introduciendo datos en el ordenador, haciendo programas que los manipulen, sacando estadísticas, generando gráficos...eso sí, cuando tengo tiempo. Esta semana no he tenido mucho, pero hace ya un par de meses que diseñé una hoja de Excel sencillita en la que introduzco el número de visitas al blog cada vez que lo actualizo, y de ahí voy sacando alguna estadística. El dato que más me ha sorprendido (o no...) es que el mayor número de visitas en un día, con bastante diferencia, se produjo después de una actualización en la que hablé de...Avril Lavigne. Perra vida.

Tal vez debería seguir por ese camino, o hablar de Britney Spears y de otros artistas que atraen lectores, subir las visitas hasta varios centenares de miles, ponerle publicidad al blog, ganar una pasta, hacerme millonario, venderlo por un porrón de dinero y retirarme a las Bahamas. Pero, ya ven ustedes, uno prefiere el anonimato y la tranquilidad, así que aquí me tienen hablando de un casi desconocido Eddie Holman.

Hace unos días visité un blog amigo y me encontré una referencia a Frankie Valli y sus Four Seasons, uno de los grandes conjuntos vocales de los 60, y también uno de los más injustamente olvidados. El caso es que me entraron ganas de reescuchar alguno de sus viejos éxitos, y mientras sonaba en mis oídos el famoso falsete de Frankie me vino a la cabeza otra vieja canción. Pero no adelantemos acontecimientos, y hablemos un poco de Eddie Holman, nuestro invitado de hoy.

Eddie Holman es un cantante de soul norteamericano. Nació en 1946 en Norfolk, y se trasladó a Nueva York pocos años después. Desde pequeño destacó por su voz y su interés hacia todo lo que tuviera que ver con la música, tomando lecciones de canto, piano y guitarra, entre otras. Alcanzó una cierta fama que le llevó a actuar, con 10 años recién cumplidos, en el famoso Teatro Apolo en una de sus jornadas para jóvenes promesas, esas célebres Amateur Nights en las que empezaron su carrera estrellas como la mismísima Ella Fitzgerald.

Sin embargo, otra vez le tocó cambiar de ciudad con su familia: esta vez a Philadelphia. Allí tomó contacto con una escena soul que estaba empezando a desarrollarse. En 1962, con 16 años, Eddie Holman grabó su primer disco: "This can't be true, girl", alcanzando bastante éxito con la canción homónima, y anticipando en parte el camino que conducirá al llamado Sonido Philadelphia, algunos años más tarde.

Durante los sesenta siguió grabando discos y situando algunas canciones en las listas de éxitos, pero sin llegar a la cúspide. Me imagino que a Eddie, un hombre muy religioso, tampoco le obsesionaba alcanzar la fama, y posiblemente se sentía confortable con su discreta popularidad. Así estaban las cosas cuando en 1969 conoce y entabla una relación de trabajo con Peter DeAngelis y Robert Marucci, una pareja de italianos que habían encontrado la fortuna en los Estados Unidos como descubridores y productores de ídolos adolescentes como Fabian o Frankie Avalon. Estamos ya en 1970, y Philadelphia está convirtiéndose en el nuevo centro neurálgico de la música negra, con los grandes Gamble & Huff haciendo de las suyas y a punto de fundar el sello Philadelphia International con el que lanzarán a la fama a toda una ciudad. Pero eso sería un par de años más tarde.

DeAngelis, alucinado con la voz de Holman, le convenció para que cantara con un falsete rompecorazones una canción de principios de los 60 que habían compuesto Earl Shuman y Leon Carr, y que Ruby and the Romantics habían llevado al puesto 27 de las listas norteamericanas a principios de la década. La canción, con una interpretación magistral de Holman, llegó esta vez hasta el número 2. El gran Smokey Robinson, al escucharla por primera vez, calificó a Holman como "El hombre con voz de ángel". A mí me encantan ese tipo de artistas que llevan una carrera más o menos normalita hasta que, de repente, un día se produce el milagro, ese momento mágico en que la inspiración, la voluntad, la fuerza, el genio...todo conspira para que una persona vulgar y corriente vea de repente su nombre grabado en el Olimpo musical. Pero no me enrollo más: la canción que cambió la vida de Eddie Holman es "Hey there lonely girl", y cuando ustedes la escuchen comprenderán por qué me la hizo recordar el gran Frankie Valli...



EDDIE HOLMAN - Hey there lonely girl (1970)

La canción se convirtió en uno de esos iconos musicales que superan a sus propios autores e intérpretes y quedan instalados en el imaginario colectivo de toda una generación. Vean, vean ustedes la reacción del público al final de una de las interpretaciones de la canción...



El bonachón de Eddie se emociona al final de la canción, dan ganas de subir al escenario y abrazarlo...

El nombre de Eddie Holman se ha visto desde entonces asociado a esta canción inmortal, aunque ha seguido grabando y ha tenido algún que otro éxito posterior. Sirva como ejemplo esta muy aprovechable "Whatever happened to our melody", con un sonido más discotequero y que hará las delicias de los aficionados al verdadero sonido Philadelphia que triunfó en los 70...



EDDIE HOLMAN - Whatever happened to our melody

Eddie Holman sigue viviendo en Philadelphia, es pastor de la Iglesia Baptista, tiene su propio sello discográfico con el que se dedica a promocionar a jóvenes valores, y sigue actuando en el circuito de "oldies" con su vieja banda y sus viejas canciones. Hace poco el rapero Nas incluyó un sample de una canción suya, "I love you", en uno de sus trabajos, lo que parece que ha provocado un cierto "revival" de su persona, aunque en ningún momento ha dejado de ser recordado y reconocido en su país.

Lógicamente no lo sé, pero creo que el viejo y entrañable Eddie debe ser un gran tipo.

Buenas noches.
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