martes, 14 de agosto de 2007

El fascinante mundo de las caras B

Hola.

En el foro de Muzikalia estamos desarrollando una votación sobre nuestras caras B favoritas de todos los tiempos. Bueno, en realidad la votación empezará en septiembre, seguramente, pero ya llevamos bastantes semanas proponiendo canciones, discutiendo si esta o la otra canción cuenta como cara B o no, polemizando sobre si hay demasiados representantes de ciertos estilos o épocas… Es lógico que, dado el carácter más o menos indie del foro, y la edad de la mayoría de sus integrantes, prevalezcan ciertos grupos y décadas sobre otras. Yo quisiera, en pocas líneas, comentar algunos aspectos y curiosidades del mundo de las caras B.



Evidentemente las caras B existen desde que se lanzaron los discos con dos caras, ya hace casi un siglo. Al principio simplemente se trataba de una cuestión física, y no había ninguna diferencia entre las canciones que ocupaban cada una de las dos caras. De hecho no había un criterio para decidir en qué cara iría cada canción. Solamente con el boom de las listas de éxitos y de la venta de singles, y cuando las emisiones de radio empezaron a tomar importancia en la difusión de la música moderna, las compañías decidieron incluir la canción candidata al éxito en la cara A, y otra canción para cumplir el expediente en la cara B. De esa forma se vendían más sencillos, y se facilitaba la tarea a los DJs.

Sin embargo, había notables excepciones a esa norma no escrita, sobre todo en los 50 y los 60, antes de que las ventas de los LPs superaran las de sencillos. A veces sucedía por casualidad, como en “Don’t be cruel / Hound dog” de Elvis Presley, que ambas caras del disco alcanzaban el mismo grado de éxito; otras veces era la propia compañía la que lanzaba el sencillo con dos caras A, como dando a entender que ambas canciones eran igualmente importantes y susceptibles de alcanzar el éxito: ejemplos claros son los singles de los Beatles Penny Lane / Strawberry fiels forever” o “Day tripper / We can work it out”, “Let’s spend the night together / Ruby Tuesday” de los Rolling Stones, o más adelante el “We are the champions / We will rock you” de Queen. En otros casos, a propósito o no, simplemente ambas canciones eran muy buenas. Ya he mencionado a los Beatles, con multitud de caras B de gran calidad, pero es necesario mencionar también a los Beach Boys (increíble que “Don’t worry baby” o “Wouldn’t it be nice” fueran caras B), los Kinks o los Rolling Stones (“The spider and the fly”, “Lady Jane”). Hay muchísimos ejemplos y es evidente que no se pueden mencionar todos, pero de principios de los 70 se me ocurren “My Sweet Lord / Isn’t it a pity” de George Harrison, o “It’s too late / I feel the earth move” de Carole King; más adelante, recuerdo perfectamente el impacto de “Going Undergound / Dreams of Children” de The Jam; y algo más atrás, “Point me at the sky / Careful with that Axe, Eugene”, de Pink Floyd. Por cierto, hablando de Pink Floyd, es curioso que una canción como “Shine on you crazy diamond”, muy apreciada por los seguidores de la banda, quedase relegada a la cara B de “Have a cigar”. Claro que “Shine…”, incluso dividida en dos canciones como aparecía en el LP “Wish you were here”, duraba más de 25 minutos. En el sencillo se incluyó la “Part 1”, la introducción de la canción, que no llegaba a los 4 minutos. Más tarde, en 1979, volvieron a acortar una canción para lanzarla como single: en este caso “Another brick in the wall” de la que aparecía en el sencillo la “Part 2”.

Más raros eran los casos en que la compañía optaba por una canción como cara A pero los DJs de la radio se empeñaban en pinchar la cara B, que finalmente era la que entraba en las listas. Ejemplos clásicos son “Be-bop-a-lula” de Gene Vincent (cara B de “Woman love”), “I got you babe” de Sonny & Cher (cara B de “All I ever need is you”) o “Unchained melody” de los Righteous Brothers (cara B de “Hung on you”). Más tarde, ya en los 70 y los 80, se repitió la situación con “I will survive” de Gloria Gaynor (cara B de “Substitute”), “Kung-Fu fighting” de Carl Douglas (inicialmente grabada para servir de cara B a “I want to give you my everything”), “Thank you for the music” de ABBA (cara B de “Eagle”), “Maggie May” de Rod Stewart (cara B de “Reason to believe”) o “Into the groove” de Madonna (cara B de “Angel”). En muchas ocasiones esas canciones acababan siendo reeditadas como caras A.

Las pobrecillas canciones dedicadas a rellenar las caras B solían ser canciones del mismo álbum que el sencillo, elegidas más o menos al azar, o incluso canciones en principio descartadas para formar parte del LP. En ocasiones se lanzaba como cara A una versión editada para la radio de una canción más larga, y en la cara B se incluía la versión original. O al revés, en la cara A la canción original y en la cara B una versión diferente, en directo o, más recientemente, algún remix. En este sentido, es curioso lo que sucedió en 1980 con el sencillo “Coming up” de Paul McCartney. En la cara A aparecía la canción en su versión original, mientras que en la cara B figuraba una versión en directo grabada en un concierto en Glasgow. En la radio se pinchaba inicialmente la cara A, pero poco a poco empezó a escucharse también la versión en directo. Finalmente, “Coming up (Live in Glasgow)” superó en popularidad a su versión original, de tal forma que en los Estados Unidos se lanzó como cara A y llegó al número 1 en las listas de éxitos. Aquí en España recuerdo que también acabó pinchándose más la versión en directo que la de estudio.




Otro caso curioso es el de “Detroit Rock City / Beth”, de KISS. Como tantas veces ha sucedido a lo largo de la historia, y es un tema que tal vez merecería un post propio, una banda (o solista) de rock acaba alcanzando más fama por una balada que por mil trallazos rockeros. En el caso del mencionado sencillo de KISS los DJs empezaron, no sé por qué extraña razón, a pinchar con asiduidad la cara B, “Beth”, una balada cantada (con mucho sentimiento, eso sí), por Peter Criss, el batería de la banda. Como más tarde ocurrió con McCartney, en los Estados Unidos la compañía se vio prácticamente obligada a lanzar el sencillo con “Beth” en la cara A; todavía hoy sigue siendo, posiblemente, la canción más recordada de KISS en aquel país.

Y siguiendo con las curiosidades, una de las canciones más asequibles y conocidas de Kraftwerk, “The model”, incluida en su versión alemana en el álbum “Die Mansch-machine” (“The man-machine” en inglés) no salió en single en el Reino Unido hasta 1981, y lo hizo como cara B de “Computer love”. Una vez más, los DJs empezaron a pinchar con más frecuencia la cara B, “The model”, y finalmente se tuvo que reeditar el single con las canciones intercambiadas. Cuenta que los componentes de Kraftwerk no estaban nada de acuerdo con la decisión, puesto que consideraban “The model” demasiado comercial y muy alejada de la música que ellos querían transmitir.




Con la llegada de nuevos formatos (cassettes, CDs, DVDs, maxi-singles, etc.) la importancia de las caras B ha disminuido por lo que respecta a su localización física, pero ha sufrido una mutación interesante que ha llevado a infinidad de grupos a lanzar discos enteros con caras B de sus sencillos junto con descartes, rarezas, versiones en directo, etc., aprovechando así el interés de los seguidores más incondicionales por hacerse con todo el material de sus bandas favoritas. Aunque con estos nuevos formatos, como digo, se ha perdido un poco la esencia de las caras B, continúan dándose fenómenos similares a los de la época dorada del single en vinilo; casos como el de “How soon is now” de Smiths, “Acquiesce” o “The Masterplan” de Oasis, “Dear God” de XTC o “Fool’s gold” de Stone Roses, canciones pensadas o incluso lanzadas como caras B que, finalmente, acaban triunfando y convirtiéndose en caras A o en grandes éxitos dentro de algún recopilatorio.

Y esto es todo, amigos. Seguro que los más jóvenes recuerdan centenares de casos recientes que a mí se me han pasado por alto. Anímense a dejar sus comentarios al respecto, que serán sinceramente bienvenidos.

Buenas tardes.

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