jueves, 16 de agosto de 2007

30 años sin Elvis


Yo no soy un gran admirador de Elvis Presley, pero pienso que, en un día como hoy, es casi obligatorio dedicarle un pequeño recuerdo. Me acuerdo bastante bien de aquel verano de 1977, cuando murió Elvis. Yo estaba de vacaciones en el monte, y seguramente me enteré una semana después, cuando mi madre llegó con la revista del corazón que compraba semanalmente. No recuerdo haber sentido ninguna emoción, era como si hubiera muerto algún actor desconocido para mí. Sí que sabía quién era Elvis Presley, pero para mí, con 11 años, era una figura tan del pasado como Luis Mariano o Lola Flores. No entendía entonces que a los 42 años se es muy joven todavía para morir.

Uno siempre quiere recordar a los que se van en su mejor momento. Y para mí, el mejor momento de Elvis fue justamente el inicio de su carrera, cuando todavía era negro. Porque sí, no sé si ustedes lo saben, pero Elvis era negro hasta el año 1958 más o menos.

Estoy seguro de que hay otros discos mejores, pero cuando quiero escuchar a Elvis yo siempre pongo el mismo disco: su debut de 1956.

Elvis Presley - Elvis Presley
Aquí empezó todo. Desde mi casi absoluta ignorancia de la música que se hacía antes de mediados de los 50, pienso que aquí está el origen de cualquier fusión de la música negra (blues, gospel) con otras músicas, y cualquier fusión de la música blanca (el country, principalmente) con otras músicas. Todo está en este disco. “Blue suede shoes” es mágica, qué les voy a contar; y su versión de “I got a woman”, respetando el original de Ray Charles, es incendiaria.

I’m counting on you” es una de esas baladas vaqueras típicas de Elvis, como también lo es “I love you because”, con lucimiento vocal incluido; “One-sided love affair” o “Just because” podrían ser las canciones que inventaron el rockabilly, pero como no lo sé seguro (podría ser “Mystery train”, que es anterior, o cualquier composición oscura de algún artista desconocido de country) lo dejo ahí, en “podría”.

La versión de “Tutti frutti” es, para mi gusto, demasiado “limpia” respecto a la original de Little Richard, pero tiene algo que llama la atención inmediatamente, no sé si es la interpretación vocal, la rapidez de la canción, o qué, pero tiene algo que no sabría describir, y que no me parece que fuera normal en un cantante blanco de mediados de los 50.

La forma en que arrastra las sílabas en “Trying to get to you”…el descaro de “I’m gonna sit right down and cry”…la melancolía lennoniana (sí, he dicho lennoniana, ¿soy yo el único que escucha la voz del Lennon de la Plastic Ono Band en esta canción?) de “I’ll never let you go”…la crudeza de “Money honey”…todo lo que era Elvis en los 50 está en este disco. Y si encuentras algo a faltar, busca las “Sun sessions”.

Ah sí, que me dejo una canción. Pero es que “Blue Moon”, en boca de Elvis, no es una canción. Es un susurro, es una confidencia, es una declaración de amor o desamor dicha al oído, despacito…y por algo he hecho referencia antes a Lennon: aquí se oye hasta su famoso "grito primario" de los primeros 70.

ELVIS PRESLEY - Blue moon
Y no puedo explicarme más ni mejor porque, como he dicho antes, no soy un enorme y escrupuloso fan de Elvis. Pero si soy un gran fan de este disco. Quede constancia de ello, como mi pequeño homenaje de este 16 de agosto.

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