lunes, 23 de julio de 2007

El (casi) nuevo de los Manic Street Preachers

Dicen por ahí que una de las máximas del buen bloguero es no hablar de temas que no domine. Yo no domino ningún tema, así que mal empezamos...pero el caso es que tengo ganas de comentar el último disco de los Manic Street Preachers, "Send away the tigers", a pesar de que no son un grupo al que haya seguido desde sus inicios, ni tengo todos sus discos, ni nada por el estilo. O sea, no puedo hablar de este disco con una perspectiva histórica, ni decir si es mejor que éste o aquél, o si está más o menos producido con respecto a tal disco anterior, etc. Pero el caso es que llevo todo el día con el dichoso disco, y necesito contárselo a alguien. Porque...ahí hay alguien...¿no?


Bueno, pues empiezo diciendo que este disco me parece genial y espectacular. Ahí, a tope desde el principio, como decía Cecil B. DeMille. Pues sí señor: discazo. Hoy me he pasado casi todo el día con él, y me están entrando ganas de invadir Andorra (Polonia me queda muy lejos). Esto en mis tiempos se llamaba pop épico. Y antes, rock. Ahora seguramente este disco se catalogará como post-algo, pero estos términos a mí me pillan ya mayor.

El arranque con un órgano sonando y después una guitarrita inofensiva no dan muchas pistas sobre lo que viene después. El disco es muy guitarrero, mucho. Y la voz de J.D. Bradfield suena tan agresiva como en las canciones suyas que más me gustan, lo que sin duda es bueno, al menos para mí. En "Send away the tigers" (la primera canción) hay de todo eso, aunque también hay unos "oooh oooh" que no me cuadran mucho, pero son perdonables. En cualquier caso, todo muy épico y grandilocuente, cosa que a mí, que me enamoré de los MSP con "You stole the sun from my heart", me parece simplemente perfecto.

Se repite la tónica con "Underdogs": entrada más tranquilita, y explosión guitarrera de vitalidad en el estribillo. El listón se baja un poquitín (no la calidad, sino la potencia) para poderlo saltar junto a Nina Persson, de los Cardigans, en "Your love alone", una canción pop que cuesta de ubicar en el universo manicstreetpreacheriano (perdón por el palabro) pero que va creciendo con las escuchas. A mí, por ejemplo, me gusta bastante más ahora que esta mañana.



El solo de guitarra con esos arreglos orquestales de fondo es tan...exquisito y...emocionante... Pues los mismos adjetivos pueden a aplicarse a "Indian summer", que sigue un poco la estructura de "A design for life", para entendernos. Esas subidas a mitad de la canción, esas guitarras potentísimas, esas cuerdas...no quería decir otra vez la palabreja que muchas veces suele remitirnos a los peores momentos de Queen o U2 pero...¡¡ es épica !!

Y lo mejor que tiene el disco es que no decae en absoluto. Y además su escasa duración acompaña, y provoca que te quedes con ganas de más. "The second great depression" es más de lo mismo: aquí es cuando los detractores de un disco dicen "aburre por demasiado monótono", mientras que los defensores dicen que es "un disco al que no le sobra nada, muy equilibrado, mantiene el nivel a lo largo de todo el minutaje". Yo soy más del segundo grupo. Y es que...¿cómo no serlo? Sigue "Rendition", otra enorme canción. Y "Autumn song", que es, no se me ocurre otra palabra, preciosa. Otra vez comparten protagonismo las guitarras cañeras y los arreglos orquestales más finos, y funciona, vaya que si funciona. Espero que no me viese nadie por la ventana haciendo air guitar...

Es increíble, hoy en día, que tenga que esperar hasta el noveno corte de un disco para encontrar una canción que no me guste. Y tampoco es que no me guste especialmente, tal vez simplemente ya me he cansado de tanta épica guitarrera. O no, porque en realidad si vuelvo a empezar el disco no me da ninguna pereza escuchar de un tirón, otra vez, las primeras ocho canciones. En cualquier caso, "Imperial bodybags" no está mal, y tampoco desentona excesivamente "Winterlovers", la canción que cerraría el disco de no mediar la idea (¿por qué hacen esas cosas?) de incluir una canción oculta, una versión del "Working class hero" de Lennon. Que tampoco está mal. Pero es una lástima acabar con un "no está mal" lo que se ha empezado con "es genial y espectacular".


Y esto es todo. Me hubiera gustado conocer más a fondo la trayectoria del grupo y sus trabajos anteriores para poder hacer comentarios más profundos, certeros y técnicos. Pero, en cualquier caso, este disco se digiere en el estómago, que es, por otra parte, donde se han hecho de toda la vida las digestiones. La cabeza es para otras cosas, y no la necesitaríamos para entender este disco si no fuera porque en ella están nuestras orejas. De ahí, al estómago. Directamente.

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