domingo, 29 de marzo de 2009

Tremeloes: el silencio es oro.


Estoy casi seguro de que un altísimo porcentaje de gente que ha oído hablar de los Tremeloes los ha conocido por la famosa anécdota de aquel avispado ejecutivo de la Decca que, a principios de los 60, los prefirió para el sello antes que a los Beatles en aquella ya mítica audición conjunta de fin de año. Y es que hay gente con mucho ojo, tal vez una de estas semanas dedique una entrada a resbalones famosos de productores, mánagers y cazatalentos varios.

Pero esta semana toca hablar de los Tremeloes. O de The Tremilos, tal como se les llamaba cuando se formó el grupo a finales de los años 50. O de Brian Poole & The Tremeloes, como fueron conocidos entre 1962 y 1965.

The Tremeloes son una de esas bandas de segunda o tercera división, no hay nada malo en decirlo. Sus éxitos, no muchos, fueron en gran parte versiones de otros artistas. De hecho su primer éxito fue una versión de "Twist and shout", canción curiosamente popularizada también por los Beatles casi al mismo tiempo. Gracias a esta canción empezaron a ser conocidos en su país, Gran Bretaña, y consiguieron llegar al éxito en los años siguientes con más versiones como "Do you love me" (Contours), "Candy man" (Roy Orbison) o "Someone someone" (Crickets).

En 1965 Brian Poole decidió dejar a los Tremeloes para lanzarse en solitario, consciente de que él era el famoso y carismático del grupo. Sin embargo, como ocurre en muchas ocasiones, los Tremeloes iniciaron su etapa más exitosa tras la salida de Poole, mientras que la fama del solista no hizo más que declinar en los siguientes años.

En 1966 Decca ya se había cansado de esperar el gran éxito comercial de los Tremeloes, más allá de las puntuales visitas a las listas de éxitos con sus ya conocidas versiones. El grupo fichó entonces por CBS, donde en su primer año parecía que tampoco iban a destacar demasiado. Entonces llegó Cat Stevens y les cedió el tema "Here comes my baby" con el que alcanzaron el puesto número 4 en las listas británicas. Parecía que estaban en su mejor momento, y para aprovecharlo les hicieron sacar LPs prácticamente cada 3 meses, sin que ninguno de ellos tuviera excesiva repercusión puesto que su gran baza siempre habían sido los singles con versiones ajenas.




Y una de esas versiones ajenas es la que ha llevado a un grupo normalillo (del montón en aquella fructífera época, diría yo) como los Tremeloes a protagonizar la entrada de esta semana en este rincón de la red.

En 1967 los Tremeloes estaban de gira por Inglaterra junto a los más famosos Hollies. El grupo interpretaba sus canciones más conocidas, aunque en cada actuación solían incluir varias versiones que todavía no habían grabado. En general las voces solistas de las canciones eran Dave Munden o Len 'Chip' Hawkes. Sin embargo en directo el grupo aprovechaba la voz de falsete del guitarrista Rick West para realizar algunas versiones de grupos como los Four Seasons, y es que West imitaba la voz de Frankie Valli casi a la perfección. Una de esas versiones funcionaba increíblemente bien, y el público empezó a pedirla cada noche. Se trataba de "Silence is golden".



Ante el éxito que obtenían con la interpretación de la canción, decidieron grabarla. Y acertaron: "Silence is golden" se convirtió en su segundo y último número 1 (el primero fue "Do you love me").

Años después 'Chip' Hawkes confesó que Tony Nicks, de los Hollies, le había felicitado por el número 1 diciendole algo así como "suerte que al final os decidisteis a grabarla, nosotros también lo habíamos pensado, nos habéis adelantado por los pelos".

Los Tremeloes intentaron aprovechar el momento de gloria para cambiar su sonido e introducir progresivamente más composiciones propias. Aunque una de ellas, "Call me number one", llegó hasta el número 2 de las listas, a partir de principios de los 70 los Tremeloes pasaron a engrosar la lista de ilustres olvidados de la época más gloriosa del pop británico.
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