lunes, 21 de diciembre de 2015

Lo mejor de 2015

A pesar de tener el blog algo más abandonado de lo que me gustaría, la cita con lo mejor del año es ineludible. Este 2015 ha sido excelente, de manera que en lugar de los 25 discos habituales voy a subir hasta 40. En canciones os dejo mis 20 canciones favoritas (en orden alfabético de intérprete), en nacional e internacional, y como siempre una lista de Spotify donde aparecen todas juntas, sin distinción.

Discos

Nacionales
1Justicia PoéticaPumuky
2ParadojaRafa Berrio
3My Expansive AwarenessMy Expansive Awareness
4Rolling ThunderRob DeLion
5Star TripStar Trip
6Diastema GirlsCarolina Otero & The Someone Elses
7I miss your hatCoppermine
8Lo nuestroChristina Rosenvinge
9SaltoSalto
10Grand battementClara Plath
11La fe remotaFabian
12My hidden pocketsAdrian Levi
13Blue birdVirginia Maestro
14Oh rompehielosThe New Raemon
15Educació físicaLes Sueques
16The last memoriesAmbros Chapel
17Book of youthRamírez
18La calma chichaTulsa
19Round tripMoonflower
20LüllaLülla
21EurovegasGatos Bizcos
22Chasing ilusionsAnni B.Sweet
23I declare warMad Robot
24Rugen las floresMcEnroe
25ColeccionistasColeccionistas
26Gasolina, santos y calaverasRadiadores
27Rojo es peligroNudozurdo
28IVToundra
29Brave Coast Wild Recordings13th Magic Skull
30Guadalupe PlataGuadalupe Plata
31Tren fantasmaLa Gran Esperanza Blanca
32Arco mediterráneoAlberto Montero
33The importanceArcana Has Soul
34Dadnos precipiciosEgon Soda
35FuegoPentatrónika
36Premeditación, nocturnidad y alevosíaLa Bien Querida
37Bird eyesNúria Graham
38Spell risingAliasing
39VibracionesMaronda
40Líneas divisoriasThe Bright
Internacionales
1Sometimes I sit and think, and sometimes I just sitCourtney Barnett
2The velvet trailMarc Almond
3Who is the sender?Bill Fay
4Shadows in the nightBob Dylan
5Modern bluesWaterboys
6Mount the airThe Unthanks
7Natalie PrassNatalie Prass
8I love you honeybearFather John Misty
9No cities to loveSleater-Kinney
10Have you in my wildernessJulia Holter
11Quite a feelin'Barna Howard
12Small town dreamsWill Hoge
13Whatever my loveJuliana Hatfield Three
14Music completeNew Order
15Nashville obsoleteDave Rawlings Machine
16Hollow meadowsRichard Hawley
17Satturn patternsPaul Weller
18What a terrible world...Decemberists
19Sundown over ghost townEilen Jewell
20First come the nightChris Isaak
21All across this landBlitzen Trapper
22Sermon on the rocksJosh Ritter
23Sound & ColorAlabama Shakes
24What kind of loveDanny & The Champions of the World
25Summer rainThe Wellgreen
26Dungeon goldsThe Minus 5
27Man it feels like space againPond
28On your own love againJessica Pratt
29+-Mew
30Simple songsJim O'Rourke
31Angels and ghostsDave Gahan & Soulsavers
32Alberta CrossAlberta Cross
33We are undoneTwo Gallants
34Depresion cherryBeach House
35Songs of God and whiskeyThe Airborne Toxic Event
36Hand, cannot, eraseSteven Wilson
37Future nostalgiaThe Sheepdogs
38B'lieve I'm goin' downKurt Vile
39Poison seasonDestroyer
40The magic whipBlur

Canciones (en orden alfabético)

Nacionales
1Scream QueensAliasing
2CellophaneAmbros Chapel
3Onyx starsAnni B.Sweet
4Bob DollarCarolina Otero & The Someone Elses
5Crazy liarClara Plath
6You can know since todayCoppermine
7Música contemporáneaLa Bien Querida
8El chico del trenLa Gran Esperanza Blanca
9Kill the mainstreamMad Robot
10Brindar con detergenteMaronda
11Coney IslandMcEnroe
12El gritoNudozurdo
13I worry too muchNúria Graham
14Taniyama-ShimuraPumuky
15Contra la lógicaRafael Berrio
16Rolling thunderRob DeLion
17GirlSalto
18Todos los caminos traen aquíStar Trip
19AireThe Bright
20Una historia realThe New Raemon
Internacionales
1Ghost of Santa FeAlberta Cross
2CocoonAsh
3Quite a feelin'Barna Howard
4Nobody's empireBelle and Sebastian
5War machineBill Fay
6StonemilkerBjork
7Go outBlur
8Pedestrian at bestCourtney Barnett
9The weekendDave Rawlings Machine
10Cavalry captainDecemberists
11I love you honeybearFather John Misty
12Betsy on the roofJulia Holter
13If I couldJuliana Hatfield Three
14Zipped black leather jacketMarc Almond
15My baby don't understand meNatalie Prass
16Holding out for youPond
17Beach buddyPurple
18No cities to loveSleater-Kinney
19Destinies entwinedWaterboys
20BrosWolf Alice

domingo, 18 de octubre de 2015

Mi Sex - Computer games



Hoy, por algún extraño motivo, me he acordado de esta canción. Es una canción que hacía años que no escuchaba, y seguramente podrían haber pasado unos cuantos más sin escucharla, pero me ha venido a la cabeza. Y me he acordado de aquellos finales de los 70 y principios de los 80, cuando la música era misterio, sobre todo si venía de lugares tan exóticos como Nueva Zelanda.

Todo empezó como si fuera hoy mismo, con un concurso de talentos de la televisión neozelandesa, New Faces, que ganó un joven de 22 años llamado Steve Gilpin. A raíz de su éxito grabó algunos singles, pero su estilo teatral y cercano al cabaret no consiguió enganchar al público. Fue entonces cuando conoció a la banda de rock progresivo Father Thyme y decidió trabajar con ellos y pasarse al lado oscuro. Precisamente con algunos ex-miembros de Father Thyme creó un nuevo grupo, llamado provisionalmente Fragments of Time, en 1977. Hacia finales de año, tras algunos cambios, la formación de la banda se estabilizó. Entre sus nuevos componentes estaba el guitarrista Kevin Stanton, que estaba bastante al día de lo que se cocía en el punk británico y la incipiente movida new-wave. Sobre todo Stanton flipaba con el álbum de debut de un grupo llamado Ultravox, que aunaba el sonido amenazador del punk con una mirada futurista. Un sonido nuevo que le impactó. La última canción de aquel álbum (Ultravox!) se llamaba "My Sex", y cuando EMI les urgió a tomar un nombre definitivo para grabar una demo, Stanton le planteó a sus compañeros que aquel sería un gran nombre para la banda. Finalmente se llamarían Mi-Sex.

Tras el cambio de nombre grabaron aquella demo para EMI, escribieron algunas canciones más y se pusieron en marcha. Actuaron un tiempo por Nueva Zelanda hasta que decidieron dar el salto a Australia, algo natural para muchas bandas en aquel tiempo y lugar. Allí les fue mejor: en poco tiempo la escena de Sydney no sólo les había acogido con los brazos abiertos sino que la prensa les nombró como una de las mejores bandas de la ciudad. En julio de 1979 lanzaron su primer LP, Graffitti Crimes, con el que entraron en el top-10 de su país y consiguieron ser escogidos para ser los teloneros de Talking Heads durante su gira australiana.



En octubre de 1979 Mi-Sex lanzaron un single, no incluido inicialmente en su LP de debut, llamado "Computer games". Fue una locura: consiguieron los premios TV Week al mejor single australiano y también a la mejor nueva banda. Llegaron al número 1 en Australia, al 5 en Nueva Zelanda y entraron en listas en muchos otros países, sobre todo en Canadá, Argentina y Austria. Aquí también tuvo cierta repercusión, al menos la suficiente como para sonar en las radios comerciales. La canción tenía una gran frescura, la grandeza melódica de la new-wave y un atractivo y reluciente uso de los efectos electrónicos al estilo del synth-pop que empezaba a hacerse un hueco en las ondas. La repercusión fue tal que a los pocos meses, en 1980, el álbum fue reeditado para todo el mundo añadiendo "Computer games", por supuesto. Al llegar el verano ya tenían otro álbum en el mercado, Space Race, pero no consiguieron repetir el éxito de su gran single a nivel mundial, aunque en Nueva Zelanda el álbum llegó al número 1 y el single "People" entró de nuevo en el top-5.



La fama conseguida les valió para llegar a girar por los Estados Unidos, pero la entrada de los 80 no les fue para nada fructífera. En 1985 el grupo ya se había separado y, por lo que yo sé, ninguno de ellos logró alcanzar renombre en solitario o con otras bandas. En fin, supongo que podríamos hablar de "one-hit wonder". Otro más.

Steve Gilpin sufrió un accidente de coche en 1991 que le dejó en coma. No pudo recuperarse, y falleció en 1992. La banda se reunió en 2011 sin él ni Stanton, enfermo, para un concierto benéfico. La chispa surgió y el año pasado estuvieron grabando canciones nuevas que, de momento, parece ser que todavía no han visto la luz de manera oficial.


viernes, 25 de septiembre de 2015

O'Jays - Back stabbers (1972)



Para ser un tipo al que no le gusta demasiado bailar, al menos en público y estando en pleno uso de mis facultades mentales, lo cierto es que siento una atracción irreprimible hacia la música de baile de los 70. Ya sabéis, la música "disco". Mi fascinación va en aumento en paralelo al incremento de los arreglos imposibles...esas cuerdas, esos vientos... Y así fue como llegué al llamado "Sonido Philadelphia", la cumbre estética de la música de baile, en mi honesta opinión. No seré yo quien contradiga a Peter Shapiro, autor de un gran libro sobre la música "disco", quien definió el Soul de Philadelphia como "calzarse una bata de seda y relajarse frente a un hogar con una copa de brandy". En fin, algún día quizás hable más largo y tendido sobre ese glorioso sonido, aunque con una simple entrada de blog no hay suficiente, es algo que necesitaría un libro entero.

El asunto que me ocupa ahora es un grupo, los O'Jays, y un disco en concreto, "Back Stabbers" (1972). Hace ya muchos años escribí un texto sobre ese espléndido álbum, y ahora que vuelvo a sentir la necesidad de escuchar esos viejos discos y volver a sumergirme en la atmósfera de aquellos años, me apetece recuperarlo para el blog. Fue escrito hace ocho años, si no recuerdo mal, y ahora mismo quizás cambiaría alguna afirmación y no estoy seguro de algún que otro dato, pero os lo ofrezco tal cual salió entonces de mi cabeza.



A principios de los 70 el centro de gravedad de la música negra se desplazaba, lenta pero firmemente, de Detroit hacia Philadelphia, de la mano del tremendo equipo formado por Gamble & Huff, principalmente. Entre los múltiples grupos que formaron aquella avanzadilla de la “música disco” (nada que ver la de entonces con la de principios de los 80) que pronto conoceríamos como Sonido Philadelphia brillan con luz propia los O’Jays.

Aunque procedentes de Cleveland, fueron localizados y fichados para el Philly Soul por los avispados Gamble & Huff, y acabaron casi convirtiéndose en su grupo fetiche. En 1972 debutan en el sello Philadelphia International con el disco “Back Stabbers”. Aunque los O’Jays siguieron cosechando éxitos durante la década de los 70, y aún siguen en activo, el disco que nos ocupa sigue siendo el más exitoso y conocido de la banda.

Se abre el LP con “When the world’s at peace”, más de 5 minutos de locura, de funk colorista, de voces que se confunden y entremezclan, conjunción de todos los condimentos que darán el sabor justo al Philly Soul. Más cerca de Sly y su familia o de Funkadelic que de Temptations, al menos de los de los grandes éxitos de los 60.

El siguiente tema, “Back stabbers”, es la típica canción que parece alegre hasta que analizas la letra, amarga como corresponde a la época en la que el sueño hippie había terminado bruscamente, la guerra de Vietnam seguía siendo la pesadilla americana y la música negra empezaba a ser más reivindicativa de lo que fue en los 60. De hecho, un “back stabber” vendría a ser alguien que te apuñala por la espalda, y en la canción se dicen cosas como “ellos se ríen en tu cara”, “las caras sonrientes a veces mienten”, “vienen a mi casa, una y otra vez, quieren ver a mi mujer”, etc.

(What they do!)
(They smile in your face)
All the time they want to take your place
The back stabbers (back stabbers)
(They smile in your face)
All the time they want to take your place
The back stabbers (back stabbers)






Who am I” es una tranquila balada que demuestra que los O’Jays también saben ser románticos además de hacernos bailar. En la línea de un Marvin Gaye en Let’s get it on, por ejemplo.

La siguiente canción, “They call me Mr.Lucky”, es tal vez la que más se aleja del tradicional sonido Philadelphia, aunque no olvidemos que en 1972 este sonido no existía todavía como tal. Más Motown que Philly.

A continuación nos encontramos con “Time to get down”. Menos de 3 minutos de puro sonido discotequero al estilo Philadelphia. Una joyita.

"992 arguments" es, según Allmusic, la canción más pinchada por los DJs de todas las que componen el disco. A mí, sin embargo, no me parece de las más bailables del álbum. Una buena canción, en cualquier caso.

Vuelta a las baladas con “Listen to the clock on the wall”. Eso sí, con los arreglos típicos del estilo (cuerdas y vientos, básicamente) y un puntito de psicodelia a imitación de lo que hacían los Temptations por entonces.

Otra canción-reproche a cierto tipo de gente es “Shiftless, shady, jealous kind of people”. No sé bien de quién o quiénes puede estar hablando, pero se les nota algo enfadados.

La bellísima “Sunshine” ya fue mi canción del día (EDITADO: en los viejos tiempos del foro MZK) hace un tiempo. Bonita a más no poder, aunque puede parecer algo cursi. Vaya, eso que se dice ahora de que está “dated”, o de que no ha envejecido bien. En cualquier caso, Simply Red hicieron algo muy parecido más de 10 años después y tuvieron éxito.

Y para el final, el bombazo. “Love train”, si no me falla la documentación, fue número 1 en las listas de R&B y Pop a la vez, lo cuál tiene su merito. La canción es un canto a la globalización. Se llama a gente de todo el mundo a que una sus manos y construyan un tren que recorra todo el mundo, el tren del amor. Visto desde ahora puede sonar cursi – otra vez – y de una inocencia casi infantil. Pero en aquella época digamos que ese cántico (“Tell all the folks in Russia, China too”, “All your brothers in Africa”, “Tell all the folks in Egypt, in Israel too”, el coro de “Why can’t we all live together?”) era bastante revolucionario en línea con lo que la juventud de medio mundo todavía pensaba, a pesar del brusco despertar del sueño hippie.


Un disco a descubrir, si no lo conoces, o a revisitar si lo tienes. Si te gusta el Philly Sound, tanto mejor. Si no es así, pero te atrae el funk, lo puedes disfrutar igualmente, supongo.

(de regalo, el disco en Spotify)


asdasd

domingo, 13 de septiembre de 2015

Spencer Davis Group


Cuando se habla de grupos británicos de los 60, y sobre todo de la British Invasion, pocas veces se nombra a The Spencer Davis Group. Por supuesto, si hablamos de aquella invasión de grupos británicos en las listas norteamericanas hay una primera línea formada por los Beatles, los Stones, los Who o los Dave Clark Five (sí, un caso raro, otro día hablaremos de ellos). Por detrás, un montón de grupos desde The Animals hasta Them pasando por Herman's Hermits. The Kinks lo tuvieron algo más complicado, y su reconocimiento en los Estados Unidos no llegaría hasta unos años después. Sin embargo el grupo de Spencer Davis, en el que militaba un jovencísimo Steve Winwood, no suele estar entre los más recordados. Nik Cohn, en su libro Awopbopaloobop Alopbamboom, publicado en los últimos años de la década de los 60, ni siquiera lo menciona. Sí lo hace con Traffic, el siguiente grupo de Steve Winwood, aunque un poco de pasada. Pero ni rastro de Spencer Davis. Como si no hubiese existido. Quizás fueron demasiado americanos para los británicos, un poco al estilo de Eric Burdon, pero habían conseguido un número 1 en su país, y en los Estados Unidos, a pesar de no figurar entre los grupos más exitosos, si tuvieron un considerable impacto entre una generación de músicos: Grateful Dead, The Guess Who o Chicago hicieron versiones de sus temas. 

Spencer Davis Group se formó en 1963, en Birmingham (UK), ciudad donde se había desplazado Spencer Davis, un guitarrista gales. En sus primeros tiempos en la ciudad Spencer formó pareja artística y sentimental con Christine Perfect, que más tarde se convertiría en Christine McVie y se uniría a los Fleetwood Mac. Un día Spencer se fijó en los hermanos Winwood, sobre todo en el pequeñajo Steve que cantaba y tocaba el teclado con una energía impropia de sus escasos 15 años. Los reclutó para su banda, y cuando se incorporó Pete York a la batería empezaron a tocar en garitos haciendo versiones de R&B. Fue así como llamaron la atención de Chris Blackwell, fundador de Island Records, que les proporcionó un contrato de grabación en 1964. Apenas un año después su primer gran éxito con "Keep on running", canción escrita por Jackie Edwards, músico y compositor jamaicano que en 1962 se había incorporado a Island Records. El propio Edwards la había grabado un año antes sin ninguna repercusión, pero la versión de Spencer Davis Group, que combinaba un pegadizo ritmo con regusto jamaicano con la energía juvenil del rock y el R&B, llegó al número 1 en las listas británicas en 1965.


Muy poco después, en 1966, repitieron la jugada con otra canción de Jackie Edwards, "Somebody help me", con la que volvieron a alcanzar el número uno. Aunque en los Estados Unidos ya empezaba a sonar su nombre, los singles que publicaron allí con los sellos Fontana y Atco no tuvieron ninguna repercusión y ni siquiera llegaron a entrar en listas. Sin embargo ya empezaban a ganarse cierto respeto entre los músicos: los Everly Brothers, entonces un poco en retirada pero todavía un nombre importante en los States, grabaron una versión de "Somebody help me" para su álbum Two Yankees in England (1966). 




No os extrañe ver a Spencer hablando un alemán fluido. Había estudiado en Alemania a principios de los 60, y quizás eso ayudó a la hora de que su grupo tuviese bastante éxito allí. De hecho grabaron algunos singles, en alemán, específicamente para aquel mercado. 

Había llegado el momento de tener éxito con alguno de los temas que componía Winwood, y les llegó con "Gimme some lovin'". Seguramente es su canción más conocida, y seguramente también lo es por la versión que hicieron los Blues Brothers para su famosa película de 1980. Sin embargo la genialidad de la canción queda algo empañada por el hecho de que fuera básicamente un reciclado, sobre todo el riff principal de bajo que le da la personalidad a la canción (aunque el sonido del Hammond de Steve Winwood es igual de importante o más), de un oscuro tema de Homer Banks, cantante y sobre todo compositor a sueldo de la mítica compañía Stax, llamado "(Ain't that) a lot of love". Homer Banks, por cierto y aunque no tenga nada ver con el tema que nos ocupa, es coautor de uno de los temas más desgarradores de la historia del soul: "(If loving you is wrong) I don't wanna be right". "Gimme some lovin'", aunque no llegó al número 1 (se quedó en el 2, tampoco está tan mal), es quizás una de las cumbres, por no decir la cumbre, de Steve Winwood como compositor e intérprete. 




Finalmente, para cerrar dos años gloriosos, a principios de 1967 publicaron "I'm a man", otro tema compuesto por Steve Winwood a medias con Jimmy Miller, productor del grupo y con quien Steve seguiría trabajando tanto en Traffic como en aquel efímero proyecto que fue Blind Faith, aunque tuvo que compartirlo con los Rolling Stones, ya que Miller produjo los álbumes de quizás la época más gloriosa de Jagger y los suyos, entre 1969 y 1973. "I'm a man" sólo llegó al número 9 en las listas británicas, pero se trata de uno de sus temas más recordados y quizás del que más versiones se han hecho, destacando la que hicieron Chicago (entonces todavía conocidos como Chicago Transit Authority) en 1969.



Pronto Steve Winwood dejó la banda para formar Traffic. Su hermano Muff también se fue para trabajar como caza-talentos para Island Records. Spencer Davis los reemplazó, pero ya nada fue lo mismo sin el talento de Steve, que como ya sabemos acabó convirtiéndose en un gran compositor e intérprete de rock adulto en los 80. Algunos singles más y un par de LPs después, el grupo de Spencer Davis se descompuso para reaparecer, de manera esporádica y con distintas formaciones, a lo largo de las décadas siguientes. 

Spencer Davis Group tuvieron una existencia corta, al menos en su formación clásica, pero nos dejaron cuatro grandes canciones que han pasado a formar parte del canon establecido del rock. Solo por ellas merecen ser recordados, más allá de la fama que alcanzó Steve Winwood con posteriores proyectos y también en solitario. 

Y no puedo terminar sin recordar la interpretación más recordada del clásico "Gimme some lovin'" (y también la más accidentada), la de los Blues Brothers.


martes, 21 de julio de 2015

Baralides - Draco (2014)


Como muchos sabréis, colaboro desde hace bastantes años con la web musical Muzikalia. Allí, entre otras secciones, tenemos una llamada 7 Minutos al Día dedicada a hablar de grupos emergentes o poco conocidos, donde intentamos ir dando salida a las muchas propuestas que nos llegan continuamente tanto en formato físico como digital. A principios de este año recibimos un correo de una banda alicantina llamada Baralides, un cuarteto formado por dos chicos (Sergio y Joan) y dos chicas (Beatriz y Noelia). Me gustó mucho lo que escuché, y me encargué de redactar la entrada correspondiente en la sección. Si os interesa, la podéis leer aquí:

http://muzikalia.com/blog_post.php/1925/baralides

Como hago siempre, me puse en contacto con el grupo para comunicarles que habíamos hablado de ellos en 7 Minutos. Además les dije que me había gustado mucho su música, y como agradecimiento me enviaron una copia física de su disco Draco, grabado en 2013 y publicado en 2014. Lo escuché con detenimiento y me ratifiqué: una verdadera maravilla. Al tratarse de un trabajo editado hace ya más de un año no puedo reseñarlo en la sección de discos de Muzikalia ni tampoco en la revista Ruta66 (aunque en esta última sí que se habló del disco), las dos publicaciones con las que colaboro regularmente, pero me apetece poner mi pequeño grano de arena para que esta gran obra de folk, creada apenas a 100 kms de mi casa, no pase desapercibida.



La gran fuerza de Baralides radica, además de en tener un puñado de canciones más que interesantes, en las armonías vocales de la pareja de cantantes femeninas. Al conjuntarse crean una paleta de sonidos cristalinos, de una belleza casi indescriptible, recordándome en ese sentido a dos dúos femeninos que me han dado muchas horas de placer en los últimos años: las inglesas The Unthanks y las suecas First Aid Kit. Con las primeras comparten un sentido del folk muy británico, con olor a campo, a hierba, a tarde de domingo y una exquisita melancolía flotando en el ambiente; con las segundas, un acercamiento al folk americano que se manifiesta en algunos arreglos, en ciertos arranques eléctricos y en una sección rítmica esplendorosa que ayuda a las canciones a desarrollarse y crecer, llevándolas de paseo por el polvoriento sur de los Estados Unidos. Esa combinación de influencias, excelentemente asimiladas y reflejadas en los nueve temas (en inglés la mayoría) que componen el álbum, es lo que hace de Draco una obra atrayente, envolvente, misteriosa y al mismo tiempo tan plácida y llena de matices en su sencillez que es imposible no acabar con una sonrisa en la cara, los ojos entrecerrados y ganas de repetir. Y con la tranquilidad de espíritu que da verse inmerso hasta el tuétano en la belleza de la música natural, templada bajo tardes otoñales.

Un álbum, hecho en España, imprescindible para cualquier amante del folk con una concepción clásica pero abierta a influencias de todos los tiempos. Las referencias más claras y recientes que puedo dar a quien siga la actualidad son las ya mencionadas, The Unthanks y First Aid Kit, y quizás el folk oscuro y eléctrico de Jesse Sykes o el más luminoso y pop de los Fleet Foxes, pero la música de Baralides agradará sin duda tanto a seguidores del folk británico de finales de los 60 y principios de los 70 como a los que gustan del indie-folk actual. Y también a aquellos que piensen, aunque parezca un sacrilegio, que el mejor álbum (o al menos el que más han disfrutado) de Led Zeppelin fue el tercero.


Una auténtica gozada de disco que debería haber estado en boca de todos si hubiese tenido el soporte y la promoción de otras obras mucho menores. Afortunadamente, parece que los alicantinos Baralides no tardarán mucho en deleitarnos con otro disco. Lo espero con ansiedad.

De momento, además de mordernos las uñas, podemos ir escuchando su música en su página de Bandcamp.

https://baralides.bandcamp.com/